China ha instado este jueves a la Casa Blanca a cancelar "de forma inmediata" los aranceles del 34% impuestos por Donald Trump. El país asiático gobernado por Xi Jinping, uno de los pocos que puede plantar cara a Estados Unidos en el ámbito militar, ha reaccionado al anuncio del magnate republicano en el "Día de la liberación", el acto en el que reveló gravámenes a un centenar de países, además de la Unión Europea. Según Pekín, es necesario abordar la delicada situación mediante "un diálogo equitativo" para evitar una escalada de las tensiones. El ministerio de Comercio chino ha tachado la medida de "acoso unilateral" y se ha comprometido a ejecutar "contramedidas decididas para salvaguardar sus derechos e intereses".

"Tengo un gran respeto por el presidente Xi —Jinping— de China, un gran respeto por China, pero se estaban aprovechando enormemente de nosotros", dijo Trump durante su discurso de aproximadamente una hora. Sosteniendo una tabla con una lista de países y territorios que, según dijo, habían puesto barreras comerciales a las mercancías norteamericanas, Trump dijo: "Si miráis esto... China, primera fila, 67%. Son los aranceles que nos cobran a EE.UU., incluida la manipulación de divisas y las barreras comerciales". "Les cobraremos una tarifa con descuento recíproca del 34%", añadió. "En otras palabras, nos cobran, nosotros les cobramos, les cobramos menos. Así que, ¿cómo esto puede molestar a nadie?".

Trump aseguró que China cobra a Estados Unidos aranceles del 67%, pero esta cifra no es correcta. A la hora de hacer los cálculos, el mandatario solo tuvo en cuenta el déficit comercial de EE.UU. con el país extranjero en cuestión y lo dividió por las exportaciones del país a EE.UU. En el caso de China, pues, el porcentaje indicado es una cifra exagerada, muy lejos de la cantidad de gravámenes real.

En este sentido, un portavoz del ministerio de Comercio chino ha aseverado que Washington tiene que tener en cuenta que "se ha beneficiado enormemente del comercio internacional durante mucho tiempo". Mientras tanto, "ha establecido los denominados 'aranceles recíprocos' basándose en evaluaciones subjetivas y unilaterales, lo cual es incompatible con las normas del comercio internacional y perjudica gravemente los derechos e intereses legítimos de las partes implicadas". "Se trata de una práctica típica de intimidación unilateral. Muchos socios comerciales han expresado su insatisfacción firme y su clara oposición", ha declarado.

"En una guerra comercial, nadie sale ganando y el proteccionismo no tiene salida", ha manifestado el portavoz del ministerio a través de un comunicado. "La historia ha demostrado que el aumento de aranceles no puede resolver los problemas de Estados Unidos. No solo perjudica sus propios intereses, sino que también pone en peligro el desarrollo económico mundial y la estabilidad de la cadena de suministros", ha señalado, tras asegurar que la práctica estadounidense "ignora el equilibrio de intereses logrado en las negociaciones comerciales multilaterales a lo largo de los años".