El aumento masivo de aranceles decretado este jueves por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha sacudido los mercados, mientras se intenta entender el cálculo en el que se basa esta decisión. Para justificar una decisión que afecta a una cincuentena de países —con aranceles que van desde un 10% mínimo hasta el 49% en el caso de Camboya, pasando por el 20% de la Unión Europea—, las autoridades comerciales se han referido a una serie de cálculos basados más bien en una interpretación de lo que sienten como un abuso por parte de sus socios comerciales, que en datos transparentes. Así es la fórmula mágica que Trump se ha inventado para calcular los aranceles.
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Varios expertos han interpretado al principio que se habría utilizado una regla de tres simple, dividiendo el déficit comercial con un determinado socio por el valor de las importaciones y multiplicando el resultado por cien. Pero las autoridades comerciales de EE.UU. han intentado transmitir que el cálculo utilizado por la administración Trump no es tan simple y que va más allá de los aranceles, ya que tiene en cuenta el impacto de barreras comerciales no arancelarias, entre las que están las cuotas de importación, las barreras administrativas, los requisitos técnicos o sanitarios y la supuesta manipulación de divisas, entre otras. "La Casa Blanca ahora es básicamente woke", ha ironizado en las redes sociales Nate Silver, uno de los muchos estadísticos que han hecho mofa de la fórmula que se ha inventado el entorno de Trump.

La cuestión es que el Departamento de Comercio se ha limitado a presentar una fórmula con letras griegas y referencias bibliográficas para ofrecer esta sensación de complejidad, pero la verdad es —según Silver— que es "como cualquier trabajo académico estúpido en el que hacen una afirmación increíblemente estúpida, pero la esconden utilizando símbolos griegos". Supuestamente, la idea era calcular el porcentaje de aranceles y barreras que cada país aplica a los productos de EE.UU., pero a la hora de la verdad nada de eso se ha tenido en cuenta: las letras griegas no son más que la balanza comercial dividida por las importaciones, la mencionada regla de tres. A continuación, desciframos los símbolos.
La fórmula tiene en el numerador la diferencia entre el valor de las importaciones (m i) y las exportaciones (xi), es decir, el déficit comercial. Hasta aquí, bien. La parte que parece más complicada está en el denominador, donde vemos que las importaciones se tienen que multiplicar por dos variables (ε y φ). El Departamento de Comercio se dedica a explicar qué significa cada variable, pero el resumen es el siguiente: el valor de ε siempre es 0,25 y el de φ siempre es 4, mientras que el resultado de multiplicar estos dos números es 1. Es decir, que no tiene ningún efecto en la ecuación: exportaciones menos importaciones, dividido entre importaciones. ¿Y la Δτi? Básicamente, hasta donde tendrían que aumentar los aranceles. Hemos visto, pues, como estas letras griegas no aportan nada, simplemente sensación de complejidad.
La fórmula aplicada: ejemplos
El resultado, Trump lo ha dividido entre dos. Veamos el ejemplo de la Unión Europea: el déficit comercial de EE.UU. con la UE es de 235.571 millones de dólares, mientras que las importaciones son de 605.760 millones de dólares. Si dividimos una cosa por la otra, obtenemos un porcentaje del 38,8%. Es decir, del 39%, que dividido entre dos es 19,5%. Por lo tanto, 20%. ¿Y cuáles son los aranceles que el presidente ha aplicado al bloque comunitario? Efectivamente, del 20%. Y lo mismo ocurre con China: déficit de 295.000 millones dividido entre las importaciones de 438.000 millones, es equivalente a 67,4%, que dividido entre dos da el 34% que se ha acabado aplicando. Muy científico todo.
Cabe decir que esta fórmula ha estado fuertemente condenada por la mayoría de expertos, ya que retuerce la idea del déficit comercial. Como decíamos, se trata más bien de una interpretación de lo que sienten como un abuso por parte de sus socios comerciales que de un método basado en datos transparentes. La concepción de Trump es que si la balanza comercial con un país es negativa, es porque han existido una serie de barreras comerciales no arancelarias, sin tener en cuenta aspectos particulares del comercio de cada país.