En el sur del océano Índico, cerca de la Antártida, hay un grupo de islas volcánicas conocidas como islas Heard i McDonald que se caracterizan por su aridez y clima glacial. En medio de la nada, este territorio escarpado es el hogar de pingüinos y focas, pero no de humanos. A pesar de todo eso, este territorio desierto también ha sido arrastrado a la guerra comercial de Donald Trump. Según informa The Guardian, las islas Heard y McDonald están en la lista de territorios a los que el presidente estadounidense ha impuesto un 10% de aranceles sobre sus productos.

Estas islas, que forman un territorio de ultramar de Australia, se consideran uno de los lugares más remotos del planeta. Llegar es extremadamente difícil, ya que hay que hacer un viaje en barco de dos semanas desde Perth, una ciudad en la costa occidental australiana. A diferencia de otros territorios con características similares de la zona, ni siquiera expediciones científicas habitan la zona. De hecho, el diario británico apunta que se cree que la última visita de humana en el territorio fue hace casi diez años.

No obstante, las islas Heard y McDonald aparecen en una lista publicada por la Casa Blanca de “países” que tienen nuevos aranceles comerciales impuestos. Estas islas se encuentran dentro de los varios “territorios externos” de Australia que figuran por separado del país a la lista arancelaria trumpista.

¿Por qué están a la lista?

Una isla de 368 kilómetros cuadrados no parece un objetivo comercial que Washington quiera abatir. Sin embargo, según The Guardian, en el territorio habría una pesquera, pero ningún habitante ni edificio. A pesar de eso, según datos de exportaciones del Banco Mundial, EE.UU. importaron 1,4 millones de dólares de productos de la isla Heard y las islas McDonald en el 2022, de los que casi todos eran importaciones de “maquinaria y eléctrica”.

No queda claro cuáles son estos bienes. De hecho, el diario británico ha contactado con la Casa Blanca, el Departamento Australia de Asuntos Exteriores y a y la División Antártica australiana, sin aparente respuesta actualmente.

“No hay lugar en el planeta seguro”, otros pequeños territorios al punto de mira

El primer ministro australiano, Anthony Albanese, ha afirmado después del anuncio de Trump que “no hay lugar en el planeta seguro”. De hecho, las pequeñas islas Heard y McDonald no son los únicos pequeños territorios insulares víctimas de los aranceles. Los territorios externos forman parte de Australia y no se autogobiernan, pero tienen una relación única con el gobierno federal. Estos territorios incluidos en la lista de la Casa Blanca son las islas Cocos (Keeling), la isla Christmas y la isla Norfolk. Sin embargo, estas islas sí que tienen población.

La más castigada por los aranceles trumpistas ha sido la isla de Norfolk, con una población de 2.188 habitantes y a 1.600 kilómetros de Sídney, Washington, les ha impuesto un 29% de aranceles, 19 puntos porcentuales más que en el resto de Australia. Albanese ha afirmado: “La isla de Norfolk tiene un arancel del 29%. No estoy del todo seguro de que la isla de Norfolk sea un competidor comercial con la gigante economía de Estados Unidos, pero eso solo muestra y ejemplariza el hecho de que no hay lugar seguro”.