La deriva belicista que está acarreando muchas potencias por todo el mundo ha llevado a algunos países a abandonar algunos de los pactos internacionales que restringen el uso de cierto armamento. Es el caso de Finlandia, que ha adelantado que abandonará el tratado de Ottawa, que prohíbe las minas terrestres antipersona. El país, que hace frontera con Rusia, también aumentará el gasto en defensa como mínimo el 3% del PIB el año 2029, en respuesta a la creciente amenaza que es Moscú.

El primer ministro Petteri Orpo ha anunciado en una rueda de prensa que no había ninguna amenaza militar inmediata para su nación nórdica, pero que Rusia representa un peligro a largo plazo para toda Europa. Por este motivo, se decanta por posiciones más militaristas. “La retirada de la Convención de Ottawa nos dará la posibilidad de prepararnos para los cambios en el entorno de seguridad de una manera más versátil”, ha expuesto Orpo, según recoge la CNN.

Además, el titular de Defensa, Antti Häkkänen, ha afirmado que la reintroducción de las minas antipersonales permitirá aumentar la capacidad de defensa de Finlandia, ya que son un arma defensiva muy eficaz en caso de una invasión por tierra. Por otra parte, el ministro de Agricultura y Silvicultura, Sari Essayah, ha afirmado en declaraciones en la prensa: “Finlandia utilizará las minas de una manera responsable, pero es un elemento disuasivo que necesitamos”.

Finlandia no está sola

El gobierno finlandés no es el único que se ha decidido a dejar atrás este tratado antiminas. Sin ir más lejos, el mes pasado, Polonia y los países bálticos de Estonia, Letonia y Lituania anunciaron que se retiraban del Tratado de Ottawa. Como Finlandia, son países que están muy cerca de la órbita de Moscú, algunos llegando a compartir frontera. En el caso finlandés, los ejecutivos del país nórdico siempre se mostraron reticentes al sumarse al Tratado de Ottawa. De hecho, no fue hasta 2012 que se sumaron. El abandono del tratado requerirá la aprobación del parlamento finlandés, pero se espera que se apruebe dado el apoyo amplio entre el gobierno y los partidos de la oposición.

El tratado de 1997 fue uno de una serie de acuerdos internacionales celebrados después del final de la Guerra Fría para fomentar el desarme global. Los activistas contra las minas ganaron el Premio Nobel de la Paz aquel mismo año. Las minas han matado o mutilado a decenas de miles de civiles en todo el mundo, muchos de ellos mucho después de que las guerras hayan acabado.