El Gobierno Hungría, encabezado por el ultraconservador Viktor Orbán, retira al país de la Corte Penal Internacional. Así lo ha anunciado el ministro de Gobernación, Gergely Gulyás, a través de un mensaje publicado en las redes sociales en el que explica que el Ejecutivo húngaro iniciará ahora el procedimiento jurídico. Este giro se produce tras la llegada este jueves a Budapest del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, en la que es su primera visita a un Estado firmante del Tratado de Roma desde que el tribunal con sede en La Haya emitiera en noviembre de 2024 una orden de arresto internacional contra él por los crímenes de guerra y de lesa humanidad del Ejército israelí en la palestina franja de Gaza.
Netanyahu ha aterrizado este jueves de madrugada en Budapest, invitado por Orbán. Junto con su mujer, Sara, han sido recibidos en el aeropuerto por la guardia de honor militar húngara. El mandatario de extrema derecha húngaro, señalado en la Unión Europea como un rara avis por su cercanía a Vladímir Putin y a Donald Trump y por sus políticas susceptibles de cercar los derechos humanos, es un firme aliado de Israel. Pese a que ahora mismo Hungría todavía está ligada a la Corte Penal Internacional, el gobierno de Orbán no ha tenido intención en ningún momento de ejecutar la orden del tribunal y arrestar a Netanyahu. "La orden de arresto es descarada, cínica y completamente inaceptable", valoró Orbán al invitar a su homólogo israelí al país.
El Tribunal Penal Internacional, creado a través del Estatuto de Roma de 1998 y en funcionamiento desde el 2002, es una corte internacional con la misión de juzgar los máximos responsables de crímenes de guerra, de lesa humanidad, genocidio y agresión de un país en otro. A diferencia de muchas judicaturas de países, el TPI no reconoce ninguna inmunidad a los jefes de Estado o de Gobierno. Si bien, al no tener una policía propia que ejecute detenciones, depende de la colaboración de los países y hay precedente de estados que han optado por no hacerlo. Un total de 125 países forman parte del acuerdo, pero potencias como Estados Unidos, China, Rusia, Irán, Turquía o Israel no firmaron el tratado ni reconocen su jurisdicción. Por ello, fugados de la justicia internacional como Vladímir Putin —por crímenes de guerra en Ucrania— o el propio Netanyahu no han podido ser juzgados.
Orbán considera La Haya un "instrumento político"
Viktor Orbán ya había sido crítico anteriormente con el tribunal de La Haya. Cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó en febrero una orden ejecutiva para sancionar a esta corte por las pesquisas contra los crímenes de guerra de Israel, una causa judicial que el mandatario republicano definió como "conducta maligna", Orbán dio apoyo a Trump y aseguró que el TPI se ha convertido en "un instrumento político" que "desacredita" la justicia internacional. Desde Israel, el propio Netanyahu también celebró la decisión de Trump contra el "antisemita y antiamericano" tribunal.