El esperado anuncio de los aranceles de Donald Trump dejó al mundo sorprendido por muchos motivos, uno de los cuales es porque en la lista arancelaria había islas inhabitadas o que nunca habían comerciado con Estados Unidos. Es el caso de las islas Heard y McDonald, donde solo viven pingüinos y focas, y la isla Norfolk, con poco más de 2.000 habitantes y que nunca han comerciado con EE.UU. Todas estas islas forman parte del territorio de ultramar de Australia, cuyo gobierno ha advertido: “No hay lugar seguro en el planeta”. Sin embargo, ¿por qué ha pasado eso? ¿Es solo un hecho arbitrario? Si bien el gobierno republicano no ha detallado motivos, The Guardian ha analizado los datos de importación de EE.UU. y los registros de envío y apunta a una hipótesis: un error de etiquetado.
El gobierno de Trump ha calculado los aranceles de acuerdo con los datos comerciales del país de los últimos años. Sin embargo, si los datos son incorrectos se puede dar un extraño efecto dominó. Los datos muestran, como mínimo en parte, que se han registrado envíos erróneamente etiquetados como procedentes de las islas Norfolk o las Heard y McDonald, en vez de su origen real.
Por ejemplo, se clasificaron varios envíos de mercancías como originarios de estas islas cuando ni la dirección de la empresa, ni el puerto de salida del envío, ni el puerto de destino, se encontraban en estos territorios.
El caso de Norfolk: más aranceles que Australia
Los aranceles en las islas Heard y McDonald han despertado curiosidad, ya que son territorios en medio de la nada, habitados por fauna marina y de donde no se registra una visita en una década. Sin embargo, el caso de las islas Norfolk no se queda atrás. Este territorio, a 1.600 kilómetros de Sídney y con 2.188 habitantes, ha sido castigado con unos aranceles del 29% sobre sus productos, 19 puntos porcentuales más que el resto de Australia, a pesar de no tener ninguna relación comercial con EE.UU.
George Plant, el administrador de la isla Norfolk, dijo el jueves al diario británico “No se conocen exportaciones de la isla Norfolk a Estados Unidos”. Pero según los datos del gobierno de EE.UU., presentados por el Observatorio de Complejidad Económica, la isla Norfolk exportó bienes a EE.UU. por valor de 655.000 dólares el año 2023, y su principal exportación era calzado de cuero por valor de 413.000 dólares americanos. Solo hay una gran tienda de zapatos en la isla, Franks Shoes, y el gerente ha afirmado: “Somos una tienda de zapatos que vende a los turistas que visitan la isla y no exportamos zapatos a EE.UU. ni tenemos ningún negocio con EE.UU.”.
En cambio, el diario británico ha encontrado varios registros de envíos que ponían como dirección este territorio australiano, pero no se dirigieron nunca. Por ejemplo, un gran envío de botas Timberland zarparon desde el puerto de South Riding, en las Bahamas, hacia Miami, Florida, en diciembre de 2023. Sin embargo, en el recibo consta como las botas vendían de la dirección: 200 Domain Drive, Stratham 03885-2575, Norfolk Island. La dirección de las oficinas de la famosa marca de calzado es en realidad: 200 Domain Drive, Stratham, New Hampshire. La empresa se ha abstenido de dar detalles, pero solo aquel envío se ha valorado en 315.000 dólares.
No es el único recibo que pone erróneamente la isla de Norfolk como origen de las mercancías. Otro ejemplo es el de dos compañías del Norfolk, el Reino Unido, una de acuarios y la otra de acero, que han reportado, por error, haber enviado sus productos desde la isla del Pacífico.