Uno de los vídeos virales de la jornada es el que ha publicado el Departamento de Servicios de Bomberos de Birmania a través de las redes sociales en el que se ve como consiguen rescatar con vida a un joven que quedó atrapado bajo los escombros cuando se produjo el terremoto que el pasado viernes sacudió la zona centro y norte de Birmania (Myanmar). El seísmo ha dejado un balance de almenos 2.886 muertos, más de 4.600 heridos y unos 400 desaparecidos, según los últimos datos de la junta militar, que ostenta el poder en el país desde el golpe de Estado de 2021. El joven, identificado como Naing Lin Tun, de 26 años, quedó atrapado en un hotel que colapsó a causa del terremoto, de magnitud 7,7, que sacudió el centro norte del país y también tuvo afectaciones en Tailandia y China, pero gracias a la actuación de un operativo de rescate formado por bomberos birmanos y un equipo de rescatistas turco ha podido salir con vida de entre los escombros. El operativo requirió más de 9 horas de trabajo y utilizó cámaras para localizar al superviviente en el piso inferior del edificio de seis plantas.

Lin Tun fue sacado a través de un agujero perforado entre los escombros del edificio y posteriormente se le trasladó en camilla con un suero intravenoso, consciente pero débil. Las imágenes difundidas por el Departamento de Bomberos muestran su torso cubierto de polvo y envuelto con un longyi, la vestimenta tradicional birmana que se enreda en torno a la cintura y llega hasta los pies. En un primer momento, las autoridades informaron de que la operación continuaba para intentar rescatar a una segunda persona, pero posteriormente las autoridades confirmaron que esta segunda persona atrapada en el mismo hotel murió.

 

Movilizados 25 equipos de rescate de 13 países

El rescate de Naing Lin Tun después de cinco días bajo los escombros es la excepción de unas tareas de rescate que han movilizado 25 equipos de rescate 13 países en Birmania y que trabajan con la esperanza de encontrar es casos como este, aunque a medida que pasan las horas las posibilidades son más remotas. La duración de la supervivencia de una persona atrapada bajo los escombros, según los expertos, es de unos tres días, sin hidratación. Si existen heridas graves, la esperanza de vida se reduce, y también la falta de ventilación determina el riesgo de asfixia o intoxicación por CO₂. La probabilidad mayor de un rescate exitoso se da en las primeras 24 horas, y hasta las 72 horas se considera un periodo crítico, dado que la falta de agua se vuelve letal. El límite habitual para detener las operaciones de rescate, según la ONU, se sitúan entre los cinco y los siete días. Así y todo, se han dado casos de supervivencias de hasta 15 días (Haití, 2010) o dos meses (Pakistán, 2005), pero requieren condiciones específicas ideales, como el acceso al agua, un espacio ventilado y ausencia de lesiones graves.

Falta de medicamentos y agua potable

La portavoz de la Secretaría General de la ONU, Stéphane Dujarric, ha hecho un llamamiento a actuar con rapidez "para brindar ayuda antes de la próxima temporada de monzones, que, sin duda, agravará todavía más esta terrible crisis". La temporada de monzones en Birmania empieza generalmente a mediados de mayo y puede extenderse hasta octubre. El Coordinador Humanitario de la ONU en Birmania, Marcoluigi Corsi, ha hecho un llamamiento al mundo para que redoble el apoyo a la población birmana, después de que la víspera volviera de una visita de dos días por el país, donde ha presenciado la destrucción generalizada de infraestructuras, y ha señalado que las necesidades más urgentes son medicamentos, agua potable, higiene, alimentos, refugio y medicamentos. Naciones Unidas y Médicos sin Fronteras (MSF) subrayaron el martes que la falta de agua potable amenaza con empeorar la situación en las zonas más cerca del epicentro, como la ciudad de Mandalay o la de Sagaing (las dos a unos 17 kilómetros), con miles de personas durmiendo a la intemperie cerca de cadáveres. Las agencias dependientes de las Naciones Unidas ha movilizado 80 toneladas métricas adicionales de suministros críticos desde algunos de sus centros, pero según afirma el organismo internacional, eso no es suficiente atendiendo a la magnitud del desastre que enfrenta la población del país asiático, a lo cual se suman las interrupciones de las comunicaciones por los daños en carreteras y la presencia de escombros.