El expresidente de Brasil Jair Bolsonaro se tendrá que sentar a la banquillo de los acusados por su intento de golpe de estado en respuesta al resultado de las elecciones del 2022, en el que Lula da Silva se impuso como vencedor. La mayoría de los jueces del Tribunal Supremo del país han votado este miércoles a favor de que el líder populista y siete colaboradores más sean juzgados penalmente por intentar derrocar el gobierno. El magistrado Alexandre de Moraes, instructor del caso en la corte, ha considerado que hay "materialidad" e "indicios razonables" en la acusación que presentó la Fiscalía señalando a Bolsonaro como líder de la trama golpista, y ha dicho que la denuncia ha detallado la participación del exjefe de Estado en los actos mencionados. El exmandatario podría ser condenado a 40 años de prisión si se le declara culpable.

Entre los siete acusados por la Fiscalía que acompañarán a Blosonaro durante el juicio figuran militares de alto rango y antiguos ministros del gobierno del ultraderechista, entre el 2019 y en el 2022. En concreto, se trata del exministro de Justícia Anderson Torres, de los antiguos responsables de Defensa Walter Braga Netto y Paulo Nogueira; del exjefe de gabinete de Seguridad, Augusto Heleno Ribeiro, del exdirector de Inteligencia Alexandre Ramagen; del excomandante de Marina Almir Garnier Santos; y de quién fue la mano derecha del expresidente, el coronel Mauro Cid.

Todos los integrantes de este grupo, nombrado el núcleo de la conspiración golpista, fueron denunciados por abolición violenta del Estado democrático de derecho, intento de golpe de estado, implicación en organización criminal armada y deterioro de patrimonio. Durante su intervención, el magistrado instructor ha dicho que las ocho denuncias están bien sustentadas, y por eso ha votado a favor de la apertura de un juicio penal contra estos.

De Moraes ha reconocido el liderazgo de Bolsonaro en la presunta trama golpista y ha asegurado que los hechos quedaron descritos "de manera detallada" por la Fiscalía. "Tuvimos un intento de golpe de estado violentísimo (...) una violencia salvaje, con petición de intervención militar para un golpe de estado," ha dicho al magistrado durante su intervención previa a la decisión. De Moraes ha sostenido que "la organización criminal siguió todos los pasos necesarios para derrocar al gobierno legítimamente electo". Asimismo, ha considerado que gracias a "la resistencia de los comandantes del ejército y la Fuerza Aérea" la insurgencia no alcanzó su objetivo.

Al enterarse de la noticia, Bolsonaro ha repetido que las acusaciones por intento de golpe de estado son "infundadas" y ha acusado a los jueces de tener algo "personal" contra él. El expresidente ha declarado a los medios que se esperaba esta decisión y ha acusado a De Moraes de montar una "historieta" para acusarle. A su juicio, las discusiones que tuvo en 2022 con comandantes militares eran para discutir la “hipótesis” de declarar el estado de sitio, siempre dentro de los marcos constitucionales. "Discutir dispositivos constitucionales no es crimen", ha dicho. Antes de su comparecencia, el líder de ultraderecha había tuiteado que se está acelerando el proceso judicial para impedirle disputar las elecciones presidenciales del 2026.

Una conspiración iniciada en 2021

Durante la defensa de su intervención a la audiencia, De Moraes ha dicho que la conspiración de Bolsonaro empezó en 2021 con la difusión en masa de "noticias falsas sobre el sistema electoral brasileño" y culminó con el intento de golpe de estado. La Fiscalía presentó el mes de febrero una denuncia contra el exmandatario y 33 personas más acusándolos de intentar anular los resultados de las elecciones del 2022. La acusación sostiene que la conspiración desembocó en la invasión violenta del Supremo, el Congreso y la sede de Presidencia, pocos días después de la toma de posesión de Lula da Silva.