Donald Trump ha cumplido con sus amenazas. El magnate ha llevado a un estadio sin precedentes la guerra comercial contra socios históricos de los Estados Unidos como la Unión Europea. Mediante una tabla que incluía un largo listado de países —compartida en las redes sociales—, el republicano ha anunciado aranceles recíprocos equivalentes a "la mitad" de lo que cobran las otras naciones a los EE.UU. a todos los productos. Washington cobrará gravámenes del 34% en China, del 20% en la UE, del 31% en Suiza o del 10% en el Reino Unido. Desde la rosaleda de la Casa Blanca, justo al lado del Despacho Oval, Trump ha asegurado que "nos han estafado desde hace más de 50 años, pero eso ya no volverá a pasar". Este miércoles 2 de abril, calificado por el presidente norteamericano como el "Día de la liberación", ha sido un punto de inflexión en la política económica de la Casa Blanca.
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— The White House (@WhiteHouse) April 2, 2025
El presidente de los Estados Unidos ha hecho el anuncio en el marco de un evento llamado a Make America Wealthy Again —que América vuelva a ser rica—, programado justo después del cierre de la Bolsa de Nueva York. Trump ha revelado que habrá un "arancel mínimo de referencia" del 10% a todos los países de la tabla para "ayudar a reconstruir" la economía norteamericana. También ha confirmado la implementación de un gravamen del 25% a los automóviles fabricados en el extranjero, una de las pocas cosas que se sabían antes de su intervención.
"El 2 de abril del 2025 será recordado como el día en que la industria de los Estados Unidos renació", ha clamado Trump. La tabla que muestra el porcentaje que se aplicará a cada país quedará recogida a la historia. Sin embargo, la información que contiene no es correcta. En el caso de la UE, por ejemplo, se indica que el organismo supranacional aplica un 39% de aranceles, una cifra muy alejada de la real. Algunos expertos han indicado pocos minutos después de conocerse la noticia que el magnate ha incluido otros elementos como el IVA, que nada tiene que ver con los aranceles.
Qué implican los aranceles
Trump ve los aranceles masivos como una respuesta a todo aquello que, según él, actúa como un impuesto "injusto" sobre los productos norteamericanos o que supone una barrera en el comercio para su país. La intención del magnate es reactivar la industria norteamericana y aumentar los ingresos federales. En este sentido, en opinión de Trump los nuevos gravámenes servirán para favorecer las exportaciones e incentivar las empresas a trasladar su producción a los Estados Unidos. También espera que el dinero obtenido por los aranceles permita financiar las bajadas de impuestos que prometió.
El anuncio de Trump no solo supone un cambio en las relaciones diplomáticas de Washington, sino que también contrasta con respecto a su mandato anterior, entre el 2017 y en el 2021. Durante su primera estancia en la Casa Blanca, el republicano solo impuso aranceles en productos específicos, sobre todo de procedencia china. Ahora, sin embargo, los gravámenes son generalizados y afectan incluso a los socios más históricos de los Estados Unidos. Trump utiliza los aranceles como arma diplomática para obtener concesiones de otros países, como en el caso de México y el Canadá.
En este contexto, las medidas de Trump erosionan la posición internacional de los Estados Unidos y debilitan las alianzas tradicionales en Occidente. La beligerancia de la administración republicana conducirá actores como la Unión Europea a impulsar su propia autonomía o que la América del Sur se acerque a China. Se trata de la confirmación de una guerra comercial a gran escala. Es probable que la avalancha de aranceles del magnate provoque represalias contra los productos norteamericanos por parte del Canadá y los 27. De hecho, la Unión Europea ha advertido que reaccionará sin "líneas rojas" mientras que, según la prensa asiática, China, Japón y Corea del Sur responderán conjuntamente a los gravámenes de la Casa Blanca.
A escala interna, los ciudadanos estadounidenses también pagarán los platos rotos. Las medidas impulsadas por Trump aumentarán la inflación a corto plazo, reducirán el consumo y alimentarán la incertidumbre entre los inversores. Las políticas proteccionistas siempre son negativas de entrada, pero se impulsan pensando a largo plazo. Sin embargo, nada puede asegurar al presidente de los Estados Unidos que el balance final será positivo, ya que todo ralentizará el crecimiento económico del país durante mucho tiempo. Las más que probables represalias de otros países encarecerán las importaciones de materias primas y bienes intermedios, además de aumentar los costes.
Con respecto a la bolsa, los índices bursátiles norteamericanos S&P 500 y Nasdaq han registrado el peor trimestre desde el 2022, incluso antes de conocerse las medidas anunciadas este miércoles por la noche. Los inversores están preocupados por el impacto de una guerra comercial y la incertidumbre en torno a la economía de los Estados Unidos. La reacción de los mercados financieros se produce en sintonía con el pesimismo que estas barreras aduaneras provocan sobre el futuro ejercicio económico, con costes inflacionarios y restricciones a la demanda de productos exportables.