Thomas Merton comparó a la escritora Flannery O'Connor con Sófocles. Reconocía "una potencia trágica capaz de iluminar el misterio de la vida". Hace 100 años que O'Connor nació en Savannah, en el estado de Georgia, en el sur de los Estados Unidos, una zona rural y protestante que la marcó en su catolicismo de raíces irlandesas, familiar y devoto.

Fue una estudiante brillante en una de las mejores escuelas de literatura, en Iowa y también en Georgia State College for Women. Se traslada a Nueva York, donde empieza a frecuentar escritores, pero una enfermedad, el lupus, la confinó otra vez en su casa, en Milledgeville, donde vivió con la madre hasta su muerte. El padre ya había muerto de lupus cuando ella era adolescente. O'Connor murió joven, a los 39 años, pero fue capaz de dejar un legado impresionante de cuentos cortos, pero también la novela Sangre sabia, un clásico que se llevó al cine. Lo que más atrae de O'Connor es cómo escribe (es irónica, dura, sarcástica), pero sobre todo como los no valores como la violencia, la tensión, el elitismo, la soberbia... son las condiciones de posibilidad que ella utiliza para soltar rayos de gracia, momentos de pequeñas lucideces. Mujer de mucha fe, de mucho misterio, de voz difícil, es una de las mejores escritoras de los Estados Unidos. Su relato corto Un hombre bueno es difícil de encontrar (1955) la hizo famosa. Su escritura es breve, impactante, sin florituras.

Los no valores como la violencia, la tensión, el elitismo, la soberbia... son las condiciones de posibilidad que ella utiliza para soltar rayos de gracia, momentos de pequeñas lucideces

Bautizó como "Andalucía" su casa, donde además de escribir criaba pavones, patos, gallinas y faisanes. La autora consigue que el lector compadezca a sus personajes, a quien te entran ganas de reñir, de sacudir o de regañar, pero también de abrazar y de invitar a un té. Leerla no es tranquilizador. En 2023 se estrenó la película biográfica Wildcat, dirigida por Ethan Hawke. Se aleja de lo que a priori podríamos pensar que escribe una autora católica. De hecho, no lo parece nada, y quizás aquí radica su gracia y su enorme éxito y las continuadas traducciones, también en catalán, de su obra.