Carlo Ancelotti se desmarca de los dos delitos contra la Hacienda Pública de los que está acusado. El actual entrenador del Madrid está siendo juzgado en la Audiencia Provincial de Madrid por haber defraudado presuntamente 1.062.079 euros en los ejercicios fiscales de 2014 y 2015 relativos a sus derechos de imagen. La Fiscalía pide para él cuatro años y nueve meses de prisión y 3.186.237 euros de multa. “Nunca me di cuenta de que algo no era correcto. Nunca pensé que podría ser un fraude, en ningún momento. La primera vez [que lo supe] fue en 2018, cuando me llegó la investigación”, ha declarado Ancelotti al ser preguntado por el fiscal. “Es un tema que ha tratado directamente Real Madrid con mi asesor inglés, nunca he entrado en ese tema porque mi idea era cobrar lo que había negociado”, ha argumentado. “No creo que haya cobrado un euro más en ese sentido”, ha añadido.

El entrenador madridista ha relatado que, como hace siempre, negoció con el Real Madrid su contrato en neto (sin contar los impuestos) porque no conoce los temas fiscales. Y ha justificado que fue el club blanco el que le propuso una estructura donde el 15% de su salario lo cobraría por derechos de imagen y en el que se hablaba de una sociedad cesionaria para los derechos. “Yo nunca he dado importancia a esto. Los derechos de imagen para los entrenadores no son tan importantes. Me importaba solo cobrar seis millones netos y he cobrado seis millones netos”, ha verbalizado. Asimismo, ha justificado que él se limitó a poner en contacto a su “asesor inglés” con el Real Madrid. “Para mí estaba todo correcto, nunca pensé en defraudar”, ha reiterado. Y ha asegurado que 2014 y 2015 fueron los únicos años en los que tuvo una sociedad para los derechos de imagen.
“¿Fue el Madrid quien le sugirió esta forma de cobrar a través de derecho de imagen lo que usted entendía que era salario?”, le ha preguntado el fiscal. “Sí, me aparecía normal porque lo tenían todos los futbolistas y José Mourinho tenía la misma estructura”, ha contestado. A lo largo del interrogatorio del fiscal, Carlo Ancelotti se ha sacudido las responsabilidades. “Me preguntas cosas que yo no entiendo”, ha reconocido. Y no ha sido la única vez que ha alegado que desconocía lo que se le estaba preguntando: “Lo ignoro completamente” y “Me está preguntando algo que no conozco”.
“Yo pensaba que mi marido tenía un salario neto y de lo demás no sabía nada”
Durante el juicio, han declarado tres testigos propuestos por la defensa de Carlo Ancelotti. Uno de ellos ha sido su mujer, Mariann Barrena, que ha asegurado que el entrenador del Madrid “lo negocia todo él y jamás ha tenido un representante” y ha sostenido que ella “pensaba que tenía un salario neto” y “no sabía nada de lo demás”. “Ha sido algo muy raro porque normalmente Carlo jamás hace nada con los derechos de imagen porque él no es jugador con camiseta. Ningún contrato antes de llegar aquí hablaba de derechos de imagen. Lo he oído ahora y me he sorprendido”, ha verbalizado. De hecho, en esta misma línea se había expresado Ancelotti, que ha señalado que los derechos de imagen “no son tan importantes para los entrenadores”, dado que, a diferencia de los futbolistas, no venden camisetas.
“Persiguió la opacidad de cara a la Hacienda Pública”
En su escrito de acusación, el fiscal consideró que, a pesar de que confirmó su condición de residente en España a efectos fiscales y de que reflejó que su domicilio estaba en Madrid, Carlo Ancelotti solo consignó en sus declaraciones de la renta las retribuciones de trabajo percibidas del Real Madrid y omitió el rendimiento correspondiente a la explotación de sus derechos de imagen que ficticiamente pretendía haber cedido a otras entidades. La Fiscalía argumentó que, con el fin de eludir la tributación por los rendimientos de los derechos de imagen que recibía del club o de otras marcas por participar en algunos eventos, canalizó su cobro a través de un “complejo y confuso entramado de fideicomisos y sociedades interpuestas”.
El Ministerio Fiscal sostenía que simuló la cesión de sus derechos de imagen a entidades “carentes de actividad real y de capacidad de explotación” y que estaban domiciliadas fuera de España, persiguiendo la “opacidad de cara a la Hacienda Pública española” y la “ocultación del beneficiario real de los rendimientos procedentes de la explotación de sus derechos de imagen”. Además, detallaba que su contrato con el Real Madrid incluía la cesión del 50% de los derechos de imagen al club para el periodo comprendido entre el 5 de julio de 2013 y el 30 de junio de 2016 y recogía la identificación y comunicación al club de la sociedad sin nombre que los explotaba.