Los datos de usos lingüísticos son muy complejos en todos los ámbitos, pero el sanitario es uno de los espacios donde estos son más frágiles, con cada vez más profesionales (sobre todo médicos) que vienen a Catalunya desde países de la América Latina y que son castellanohablantes. Sobre este tema ha tratado el acto organizado por la Fundació Puigvert, que ha puesto en marcha en los últimos meses su plan de gestión lingüística con el lema "A la Fundació Puigvert, fem salut en català!". Carme Facundo, representante del Consell per la Llengua de la Fundació ha explicado que se decidieron a iniciarlo porque en la sanidad catalana cada vez hay más trabajadores que vienen de fuera, y que con esto "ganamos todos" pero que también se paga "un precio", el de la lengua y la cultura. El objetivo es, pues, que los trabajadores entiendan la importancia que estas tienen para el país. En palabras de Helena Ris, el objetivo es respetar la legislación vigente y también asumir "el reto del catalán en la Fundació, de manera amable pero firme."

Un plan que pone negro sobre blanco

El encargado de clausurar el acto ha sido el conseller de Política Lingüística, Francesc Xavier Vila, que ha descrito el plan de la Fundació como un "producto de calidad", ya que prevé acciones concretas, y se ha conseguido "poner negro sobre blanco con una serie de medidas que serán efectivas", y ha celebrado el compromiso de una institución con 750 trabajadores con la lengua. "La situación del catalán es compleja, delicada y, en el ámbito sanitario, es fundamental, porque este afecta a toda la población: desde que nacemos hasta que morimos, todos pasamos por el sistema", ha reflexionado Vila, quien ha asegurado que el incremento de profesionales sin competencias lingüísticas pueden suponer una serie de vulneraciones en un momento en el que las personas son especialmente vulnerables, que es cuando van al médico. Vila ha celebrado, así, las iniciativas, y también ha propuesto a la entidad, por ejemplo, que más allá de formar parejas lingüísticas, también hagan "cafés lingüísticos", es decir, dediquen una mesa de la cafetería donde los trabajadores no catalanohablantes sepan que allí lo podrán practicar.

Unos profesionales con capacidad para aprender y hablar en catalán

Durante el debate se ha lamentado, por ejemplo, que haya pacientes catalanohablantes que tengan que recibir la información en castellano, incluso cuando se les comunica algo tan grave como un cáncer o que tienen que empezar un tratamiento de diálisis. En la misma línea, se ha llegado a la conclusión de que los catalanes son demasiado resilientes y aceptan demasiado que se les hable en otro idioma, cuando su derecho es el de ser atendidos en su lengua. También se ha puesto sobre la mesa la importancia de la seguridad clínica, ya que hablar con su lengua habitual evita errores.

Ante el incremento de médicos procedentes de fuera de Catalunya y que, por lo tanto, no son catalanohablantes, se ha asegurado que muy a menudo sí que quieren aprender la lengua, pero que no encuentran las oportunidades o que no se les explica cómo se tiene que hacer, ya que, en los últimos años, no se han encontrado con exigencias en este sentido: "La mayoría no son hostiles, tenemos unos miedos como sociedad y por parte de ciertos gobernantes que son realmente infundados", ha reflexionado Escuder, presidente de Plataforma per la Llengua, que también es médico. Al mismo tiempo, no obstante, también los hay que llevan años viviendo en Catalunya y que entienden perfectamente el idioma, pero que no dan el paso de hablarlo por miedo o vergüenza. En este sentido, Antoni Castellà ha bromeado, asegurando que los profesionales sanitarios "tienen capacidad para aprender la lengua": "Siempre les digo que si se han sacado el MIR, no tendrán ningún problema para aprender catalán".