Aunque puede parecer que el larguísimo proceso congresual de Esquerra Republicana, que empezó en mayo del año pasado, ya estaba resuelto con la aprobación de las ponencias prácticamente a la búlgara en el plenario celebrado hace diez días en Martorell y con un Oriol Junqueras reforzado, eso no es exactamente así. La tercera fase, tras la elección de la dirección y el plenario, es la renovación de las federaciones de todo el país. Y después de que los partidarios del relevo al frente del partido, que reclamaban un paso al lado de Junqueras, perdieran las primarias y retiraran las enmiendas que buscaban limitar el poder del exalcalde de Sant Vicenç dels Horts, ahora intentarán hacer frente, tal como ha avanzado Ser Catalunya y ha confirmado ElNacional.cat, con una candidatura que plante cara al junquerisme a la federación más importante (y una de las más animadas) del partido, la de Barcelona.
La federación de Barcelona, otra historia
El congreso para escoger la nueva ejecutiva será después de Sant Jordi, el sábado 26 de abril, y los críticos tienen esperanzas porque que el control de la federación de Barcelona siempre ha sido harina de otro costal. En el 2020, para evitar una ruptura, finalmente se apostó por una candidatura de consenso entre las dos facciones dentro de la federación, poco después de que Ernest Maragall consiguiera ganar las elecciones de Barcelona. El escogido fue Gerard Gómez del Moral. En el 2023, sin embargo, hubo dos listas diferenciadas, una liderada por la concejala Eva Baró y la otra por la entonces secretaria general de Educación, Patrícia Gomà. La primera contaba con el apoyo del presidente del partido y estas primarias internas fueron vistas como el primer pulso en el junquerisme, que ganaron por la mínima, con muy pocos votos de diferencia.
Después del congreso de este otoño, el apoyo a Junqueras era mayoritario dentro de la federación, ya que consiguió que Gomà y la exconsellera (ahora portavoz) Ester Capella, le apoyaran contra los críticos después de unos meses convulsos. Hace falta tener en cuenta que Elisenda Alamany, a quien escogió como secretaria general del partido para relevar a Marta Rovira, es la número 1 del partido en el Ajuntament de Barcelona, desde que Ernest Maragall abandonó el consistorio y con quien no acabó con buenos términos. Ahora bien, quien también forma parte de la federación de Barcelona es Alfred Bosch, que optó en la secretaría general del partido por la candidatura crítica Foc Nou y que también fue el candidato al ayuntamiento en las elecciones del 2015.
Reactivación contra la entrada en el ayuntamiento
La calurosa tarde del 13 de junio del 2024 fue un ejemplo perfecto de la "rebeldía" de la militancia barcelonesa del partido. Después de meses de negociación, ERC cerró un acuerdo con el PSC para entrar a formar parte del equipo del gobierno municipal de Jaume Collboni de Barcelona. Para validarlo, se convocó a la militancia en un congreso extraordinario en el casino de la Alianza de Poblenou y esta respondió en masa, superando las expectativas de sus organizadores y se tuvo que aplazar el congreso. Nueve meses después, nunca se llegó a fijar una fecha para reprender el congreso y Elisenda Alamany, que se habría convertido en teniente de alcalde de Jaume Collboni, lamentó que aquella jornada habían pasado "cosas extrañas" y que "gente que no venía nunca tuvo un ímpetu por venir", unas palabras por las cuales fue fuertemente criticada. En su adiós como secretaria general, Marta Rovira reprochó a Alamany y Junqueras que negociaran esta entrada en el gobierno de Jaume Collboni de espalda a la dirección y que con la decisión de llegar a un pacto con el PSC dejando sería los comunes de Ada Colau estos decidieron hacer caer los presupuestos del Govern Aragonès, precipitando el final de la legislatura.