Gobernar en solitario sin mayoría suficiente en el Parlament puede ser un camino lleno de minas. Lo ha podido comprobar Salvador Illa, que tras siete meses en el Govern no solo no ha podido aprobar los presupuestos de este año tal como se comprometió, sino que a duras penas ha conseguido sacar adelante este martes el suplemento de crédito de 2.168 millones que tiene que servir esencialmente para poder pagar nóminas y cubrir el gasto corriente de las conselleries. Este jueves, además, asediado por el caos de Rodalies, consecuencia de la falta de inversiones del Estado, Illa tendrá que hacer frente a la primera votación de reprobación de un miembro de su gobierno, la consellera de Territori, Sílvia Paneque, como resultado de diversas resoluciones auspiciadas, entre otros, por ERC, uno de los socios prioritarios del ejecutivo.
Esquerra es consciente del desgaste que ha comportado el apoyo a la investidura de Illa y no tiene intención de dejar que Junts disponga de pista libre para liderar la oposición al Govern del PSC. Durante la sesión de control al president de este miércoles los republicanos han hurgado en la polémica provocada por el delegado de la Generalitat en Perpinyà, que rechaza hablar de la Catalunya Nord, y han advertido junto con los Comuns —también socios de investidura— y la CUP contra el cierre de líneas de escuela pública por todo el país. También la iniciativa de convocar el pleno monográfico sobre Rodalies de este martes surgió de ERC y Comuns, junto con la CUP, después de que Illa rechazó comparecer en el Parlament por este tema, como exigía Junts.
Reprobación
Pero la reprobación de un miembro del Govern representa subir la temperatura en el Parlament de una manera importante. Esquerra propone reprobar a la consellera de Territori “por su incapacidad de exigir las responsabilidades necesarias en Adif, como administrador de la infraestructura, y a Renfe, como operadora del servicio, ante la situación de colapso”. Además, exige cambios en el departamento para revertir la situación y la dimisión de los responsables de Renfe y Adif. La resolución de ERC se suma a la de Junts y la de la CUP, que piden la reprobación, pero también el cese, de la consellera para su “mala gestión”. De momento, el PP, que también pide reprobar al ministro Óscar Puente, se ha mostrado dispuesto a votar a favor de la censura a Paneque, que, por tanto, tiene suficiente apoyo para prosperar.
La reprobación de la consellera en el Parlament no tiene un efecto práctico, pero constituye un castigo políticamente muy significativo, especialmente teniendo en cuenta que la iniciativa surge de un socio de investidura. Con este movimiento los republicanos dedican un toque de atención a Illa y le recuerdan que tiene que sacar adelante los compromisos sobre la nueva financiación singular o la cesión de Rodalies si quiere contar con una mayoría en el Parlament. Pero también envían un aviso a la consellera, dado que el partido de Oriol Junqueras no ha pasado por alto las críticas de Paneque a la “desidia” con Rodalies de gobiernos anterior de la Generalitat.
Presupuestos
Igualmente, la portavoz de ERC, Elisenda Alemany, no escondió este lunes que su partido se había sacado una espina con la aprobación de la rebaja del IRPF a las rentas inferiores a 33.000 euros, que ya había impulsado sin conseguirlo desde el ejecutivo de Pere Aragonès y que ahora ha pactado con el Govern a cambio de apoyar al decreto de suplemento de crédito de 2.168 millones aprobado el martes por el Consell Executiu. Alemany, sin embargo, dejó claro que a cambio ERC ha aceptado un “decreto técnico” para que el Govern pueda equiparar el presupuesto prorrogado al del año pasado —también prorrogado—, pero que eso no quiere decir que Illa pueda dar por hecha la ampliación del suplemento de crédito hasta los 4.000 millones, tal como persigue al ejecutivo para impulsar sus políticas. Oriol Junqueras ha aconsejado a Illa que abra una negociación formal con su partido y que no se le ocurra dar su apoyo por hecho.
En este contexto, la incapacidad del Govern de disponer de presupuestos se ha convertido en uno de los talones de Aquiles del ejecutivo. “Ustedes están secuestrados por la izquierda más reaccionaria de Europa. Esto huele a tripartito”, le reprochaba este miércoles el diputado de Junts Toni Castellà ante el pleno después de acusar al Govern de precariedad y falta de compromiso.
Illa sabe que si quiere tranquilizar a los socios en los meses a venir tendrá que conseguir avances concretos sobre la nueva financiación singular o la gestión de unas Rodalies que amenazan no dar tregua, pero también observa latente sobre la mesa carpetas igualmente calientes que amenazan con reventar, como la inminente sentencia sobre la imposición del 25% del castellano en las aulas. Le quedará, no obstante, el consuelo de que no para de llover y que los embalses abren compuertas. Esta vez el agua sí ha caído del cielo y le ahorrará unos cuantos disgustos con los agricultores, los ciudadanos acalorados y el sector turístico.