La consellera de Drets Socials, Mònica Martínez Bravo, quería que la Direcció General d'Atenció a la Infància i l'Adolescència, la DGAIA, empezara una nueva etapa y, por eso ha decidido cesar su cúpula. Esta es la explicación que ha dado a la consellera de Territori y portavoz del Govern, Sílvia Paneque, a la decisión del Departament de relevar a Isabel Carrasco al frente de este ente, tan solo seis meses después de que asumiera el cargo con la entrada del nuevo ejecutivo de Salvador Illa. Josep Muñoz Luque, diplomado en Trabajo Social, Sociología y Ciencias Políticas, es el escogido para asumir el cargo, con la experiencia de 16 años, desde el 2008, al frente de la gerencia de los Servicios de Bienestar de la Diputación de Barcelona. Aunque este lunes se cesó también el subdirector de la dirección general. Joan Mayoral, aún no se ha hecho público quien lo va a substituir.
Un perfil más "gerencial" para una dirección general muy compleja
Este cambio al frente de un área muy sensible como es la DGAIA, donde hay 19.000 menores a cargo, pocos meses después de que Carrasco asumiera la dirección ha causado sorpresa, pero Paneque ha insistido que el único motivo que hay detrás es que se ha buscado un perfil "más gerencial" por afrontar los retos que supone el incremento de menores. "Es una dirección general que tiene que atender a cuestiones muy complejas y sensibles y que ha motivado este cambio de perfil". Paneque ha asegurado que esta "nueva etapa" no será una "cuestión ni fácil ni rápida" y que habrá que reorganizar los recursos. En este sentido, la portavoz ha intentado dejar claro que no hay ninguna polémica tras esta destitución, aunque Carrasco fue nombrada por la misma consellera que ahora ha decidido cesarla: "No hay otro motivo. Han pasado unos meses y una vez analizada la situación, con el conocimiento real y una situación de estrés por el incremento de menores, se ha concluido que se necesita un perfil que permita este impulso".
Paneque también ha querido reconocer el trabajo hecho por los equipos de la DGAIA, que, según la portavoz se encuentran con un mayor número de menores a cargo y con casos que tienen una "historia detrás", hecho que ha convertido su tarea en algo "más complejo" de lo que era hace solo unos años.
El informe que ha puesto la DGAIA en el punto de mira
La Dirección General de Atención a la Infancia y Adolescencia ha estado en el ojo del huracán por las conclusiones de un informe de la Sindicatura de Comptes, que resolvió que se prorrogaron varios contratos sin haber firmado ningún documento de prórroga, a pesar de que se siguieron prestando los servicios. También que se utilizó reiteradamente el procedimiento de emergencia en la contratación de los servicios en 2017 y 2018 sin que cumplieran los motivos recogidos legalmente, junto con el hecho de que se incluyen modificaciones del régimen económico que comportarán una alteración significativa de los contratos originales.