El Gobierno y el Vaticano han llegado a un acuerdo para la resignificación del Valle de los Caídos, que incluye la intervención en partes de la basílica y la abadía. Este pacto se alcanzó después de la reunión celebrada el 25 de febrero en Roma entre el ministro de Presidencia, Félix Bolaños, y el secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin, desbloqueando así una negociación que posteriormente se formalizó con el cardenal José Cobo, designado por el Vaticano como responsable de lo que pase en el ahora denominado Cuelgamuros.
La Iglesia católica participará en el concurso internacional que definirá las intervenciones en el interior de la basílica, las cuales afectarán al vestíbulo, el atrio, la nave desocupada y la cúpula del templo. Estas actuaciones serán compatibles con la continuidad del culto religioso, ya que no se prevé la desacralización del templo. Además, se mantendrá la presencia de la comunidad benedictina en el Valle de los Caídos, a pesar de la reciente salida del exprior Santiago Cantera y dos religiosos más, una medida que facilita el proceso de resignificación.
Durante la reunión en el Vaticano, con la presencia del secretario del dicasterio y la embajadora de España ante la Santa Sede, se subrayó la importancia de que la Iglesia forme parte activa en este proceso. Según explica eldiario.es, Parolin demostró un conocimiento profundo sobre la situación de Cuelgamuros y la ley de memoria democrática, facilitando así el entendimiento entre ambas partes. Este consenso se consolidó en un encuentro posterior el 3 de marzo y en el intercambio de cartas entre Bolaños y el cardenal Cobo.
El concurso internacional de ideas, que se convocará próximamente, prevé conservar como espacio de culto la zona del altar y las bancadas adyacentes, mientras que el resto del interior de la basílica podrá ser objeto de intervenciones artísticas y museográficas. Estas actuaciones serán compatibles con la celebración de actos religiosos, garantizando el acceso independiente al espacio de culto. La Iglesia católica tendrá un representante en el jurado del concurso, el delegado de Liturgia del Arquebisbado de Madrid, Daniel Alberto Escobar Portillo.
En las comunicaciones entre Bolaños y Cobo, ambos expresaron la voluntad de colaborar en este proceso de resignificación, destacando la importancia de armonizar los espacios sagrados con las nuevas expresiones artísticas, respetando así la finalidad religiosa y cultural del lugar. Este acuerdo representa un paso significativo en la transformación del Valle de los Caídos, ahora nombrado Cuelgamuros, en un espacio de reconciliación y memoria histórica.