La integrante de la organización ultra Bastión Frontal Isabel Peralta ha escondido un gesto nazi al tribunal mientras negaba cualquier delito de odio en el juicio que se ha celebrado este jueves. Justo antes de empezar la sesión —en la cual ha negado haber fomentado el odio contra marroquíes y musulmanes en una manifestación—, y cuando las cámaras tomaban imágenes de la sala, la acusada ha hecho un gesto hacia las personas que tenía detrás: ha levantado tres dedos, el pulgar, el índice y el dedo del corazón, en lo que se reconoce como un símbolo nazi. A la salida —donde, para más inri, ha hecho el saludo nazi—, ella misma ha explicado que significaba “victoria”.
El gesto que ha hecho a la agitadora neonazi se conoce como el Schwurhand en la Europa germánica y a menudo se ha utilizado en juramentos que nada que ver tienen con el nazismo, aunque es verdad que los soldados de las fuerzas armadas alemanas lo adoptaron para jurar lealtad a Adolf Hitler en 1934 —unas fuerzas armadas conocidas como la Reichswehr entre 1919 y 1935, cuando el gobierno nazi las renombró como Wehrmacht—. “Yo te juro, Adolf Hitler, Führer y canciller del Reich, fidelidad y valor. Prometo obediencia hasta la muerte a ti y a los superiores por ti designados. Que Dios me ayude”, proclamaban, con los tres dedos levantados. Es por cosas como estas que Alemania le ha prohibido la entrada de por vida.

Peralta se enfrenta a una petición de la Fiscalía de tres años y medio de prisión y 3.240 euros de multa por su discurso en una concentración ante la Embajada del Marruecos en Madrid el 18 de mayo del 2021. Al respecto, ha afirmado que asistió a la protesta porque la convocó Alvise Pérez sin cometer el delito de odio que sí que ven acreditados tanto la policía como la Fiscalía. También ha negado ser la líder de Bastión Frontal y ha definido la organización como “un grupo de amigos” que surgió después de la pandemia, de la misma manera que ha negado que Alvise forme parte de este grupo.
La agitadora neonazi ha explicado que un miembro de la organización solicitó concentrarse ante la Embajada de Marruecos aquel día, pero que la petición fue denegada. Después, vio que Alvise convocó en las redes sociales una manifestación en aquel lugar y decidió ir, creyendo que asistía a una manifestación “legal y autorizada” (no fue así). Una vez allí, le dieron un megáfono “de una manera casi espontánea” porque “tenía más popularidad que otros participantes” —se hizo conocida por un acto de homenaje a la División Azul donde dijo que “el judío es el culpable”—, y por eso intervino. Todo fue retransmitido en directo y el vídeo se publicó en las redes sociales, sin que ella participara en la difusión, según ha defendido. Finalmente, ha sostenido que no pronunció ningún discurso de odio contra los marroquíes o los musulmanes, sino que hizo una crítica contra las políticas migratorias de Marruecos y de España.
La policía: “Había un riesgo real”
El responsable del atestado policial por aquellos hechos ha relatado que sí que se trató de un discurso de odio y que las palabras de Peralta incitaron a la violencia. Antes, ha explicado que hace tiempo que siguen en este “grupo violento” y ha detallado que Bastión Frontal surgió después del denominado Hogar Social Madrid, que tiene “mucho impulso” y que se sitúa “mucho en primera línea” de los grupos neonazis. “Es un grupo que representa la parte más oscura de las acciones contra los menores extranjeros no acompañados, que fue iniciativa de Hogar Social Madrid y que este grupo recogió con mucho ímpetu. Tiene un discurso de odio muy extremo de odio hacia la inmigración”, ha añadido.
El policía también ha remarcado que integrantes de este grupo han llevado a cabo desde 2021 acciones en centros de menores migrantes, por ejemplo, colgando carteles en el que hay en la Casa de Campo de Madrid. En una ocasión, “asaltaron” un centro ubicado en el distrito de San Blas y tuvo que intervenir la Unidad de Intervención Policial (UIP), mientras que los menores acogidos no pudieron salir a la calle durante seis días por miedo. También ha asegurado que Peralta sí que es líder de Bastión Frontal, junto con otras personas, ya que tiene “un papel muy activo, hiperactivo” como portavoz y en actos de la organización. Respecto al discurso, el agente ha insistido en que no estaba “vacío” y que se preocuparon por posibles acciones posteriores: “Había un riesgo real”. Es por todo esto que ha confirmado su petición de prisión y ha concluido que sus palabras excedieron la libertad de expresión, ya que contribuyen a “estigmatizar al colectivo migrante y las personas que profesan la fe islámica”.