La neonazi Isabel Peralta ha declarado este jueves en la Audiencia Provincial de Madrid en el juicio en el que se le acusa de un delito de odio. Peralta ha afirmado que el discurso contra la inmigración que hizo durante una manifestación en la Embajada de Marruecos en mayo del 2021 era un "mensaje político" contra las instituciones marroquíes y españolas por permitir el asalto masivo de la frontera que se produjo en aquellas fechas a raíz de un conflicto diplomático entre Marruecos y España. Según ha defendido la líder de Bastión Frontal "quería denunciar un crimen político y una extorsión diplomática", que la expresión "muerte al invasor" era una "frase hecha" y que "respeto todas las religiones". Preguntada por el juez sobre el "reemplazo racial" no ha dudado a afirmar que "actuamos por amor y nuestro pueblo está amenazado de muerte".

Manifestación autorizada

La Fiscalía pide 3 años y medio de prisión para Peralta por delitos contra los derechos fundamentales y libertades públicas en su modalidad de provocación a la discriminación y odio. Se la acusa de "constreñir a la violencia y hostilidad" a consecuencia de sus prejuicios hacia los colectivos de marroquíes y musulmanes por hacer consignas como "alto a la invasión" y "Marruecos. Estado Terrorista". Durante su declaración ha negado que fuera la líder de Bastión Frontal —ya extinguido— y que el cargo se "lo atribuía la prensa". En este sentido, ha defendido que la entidad era solo un "grupo de amigos" que nació en el contexto de la pandemia.

La concentración se produjo en plena crisis diplomática entre España y el Marruecos después de los hechos ocurridos en la frontera en Ceuta, donde se produjeron avalanchas humanas que permitieron la entrada sin autorización de centenares de personas, muchas de ellas menores de edad. Según la Fiscalía, Peralta encabezó la protesta y utilizó un megáfono para lanzar mensajes que incitaban a la violencia. No obstante, la acusada ha explicado que acudió a la concentración porque vio una convocatoria a través de X y Telegram del eurodiputado Alvise Pérez. "No sabía que no estaba autorizada. Pensamos que Alvise sí que solicitó los permisos y acudimos a su convocatoria creyendo que era legal y autorizada", ha asegurado ante el tribunal. Sobre sus manifestaciones el día de la concentración ha afirmado que "representan la preocupación de muchos españoles. No he cometido ningún tipo de delito, de mis palabras no se puede dilucidar odio sino un profundo amor a nuestra identidad". Peralta ha asumido las palabras que quedaron grabadas, pero no las frases que le atribuyen los agentes de la Comisaría de Diversificación de la Policía Municipal, a su juicio "dignos" de la película American History X.

"La inmigración acaba con la homogeneidad"

Preguntada sobre sus ideas sobre la suplantación racial, se ha reafirmado y ha recordado que "el INE publica sus estadísticas y no atiende una conspiración fascista. Los nacimientos de españoles son minoritarios de los otros. Sería cierto hablar de suplantación. Asumo y quiero recalcar que no hay odio hacia ninguna minoría. El discurso es la lucha contra la embajada marroquí que alertó a España que habría consecuencias y al día siguiente asaltaron la frontera 20.000 personas. Es un discurso político para las instituciones. A las españolas para permitir el asalto, y a Marruecos. Considero que la inmigración acaba con la homogeneidad de cualquier sociedad, es innegable. La inmigración es un arma porque dejamos de suministrar gas en Argelia con las redes de cooperación entre el Gobierno de Pedro Sánchez". A preguntas de su abogado, ha reiterado que se trató de un mensaje político por el asalto a la frontera de España en mayo de 2021, apuntando que en la manifestación "no dijo nada contra el colectivo marroquí".

El fiscal del caso ha confirmado su petición de prisión para ella, alegando que el tribunal no juzga "ideas" y que las expresiones de Peralta "exceden de lo que es la legítima crítica y de la libertad de expresión". Su discurso en la manifestación, ha añadido, "tiene un contenido claro, contribuye a estigmatizar al colectivo migrante como las personas que profesan la fe islámica". Mientras que el abogado de Peralta en su alegato final ha señalado que "la mera opinión de ideas, mientras no exista un llamamiento de violencia y hostilidad, no puede ser objeto de represión". "Es una joven que pretende criticar la política marroquí, no es consciente que pudiera incurrir en un delito", y ha afirmado que hizo estas declaraciones "en un momento de choque de la sociedad española".

Bastión Frontal

Isabel Peralta, que tiene prohibida la entrada en Alemania, ha negado ser la líder de Bastión Frontal, pero el instructor del atestado, de la Comisaría de Diversificación de la Policía Municipal de Madrid, mantiene que sí lo era y ha manifestado que se trata de un grupo de riesgo. "Es un grupo hiperactivo y ella, Peralta, era una líder, es la líder, para generar ambiente de hostilidad y violencia contra los menores no acompañados. Los menores estuvieron seis días sin pisar la calle San Blas por sus amenazas e intentos de asalto", ha detallado.

El fiscal sostiene que los investigadores lo señalan como líder y que, por lo tanto, "Peralta tenía capacidad de influencia, como requiere el tipo delictivo, igual que tiene en cuenta la repercusión que tuviera este mensaje que lanzó con el uso de redes para amplificar este discurso".