A pesar de la negativa del expresidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y la exministra y exnúmero dos del PP, María Dolores de Cospedal, de admitir la existencia de la policía patriótica ante la comisión de investigación en el Congreso, un nuevo audio de una conversación con el excomisario José Manuel Villarejo revela que los dos eran perfectamente conscientes: al menos, de las maniobras de las cloacas del estado para espiar a quien fue el tesorero del PP durante una veintena de años, Luis Bárcenas, y sustraerle, mientras este estaba en prisión, documentos sensibles que probaran la financiación ilegal y las comisiones en negro a altos cargos del partido. En unos nuevos audios de una conversación de 2014 entre Cospedal y Villarejo que publica este miércoles El món a RAC1, la entonces número 2 del PP afirma saber que se ha “limpiado” a Bárcenas de “documentos complicados” y enfanga a Rajoy: “Me lo ha dicho el presidente, no me lo ha dicho nadie más”.

La conversación, que sería en el despacho de Cospedal en la sede del PP, en la calle Génova de Madrid, se habría producido el 15 de septiembre del 2014. Dos años después de que Luis Bárcenas fuera investigado por la Audiencia Nacional por el caso Gürtel. El tesorero, de hecho, ya estaba en la prisión entonces. Sin embargo, en su casa estaba lo que trascendió como “papeles de Bárcenas”, las libretas con el escrito a mano en las que se llevaba la contabilidad de los sobresueldos en negro con dinero proveniente de comisiones ilegales, documentación que incriminaría a muchos altos cargos del PP en el caso de corrupción por financiación ilegal —incluido a M. Rajoy—. La policía patriótica del ministerio del Interior de Jorge Fernández Díaz habría robado estos documentos sensibles para evitar incriminar al PP, lo que años después la Fiscalía Anticorrupción investigó como caso Kitchen. A pesar de haberlo negado todo, estos audios demostrarían que tanto Cospedal como Rajoy serían conocedores.

“Me lo ha dicho el presidente”

“Se ha encontrado hace un mes una documentación complicada, espero que el ministro se la haya dado al presidente”, dice Villarejo. “La del último mes no sé, yo sé que antes habían encontrado y más o menos habían limpiado a este [Bárcenas] y todo lo que tenía. A mí me lo ha dicho el presidente, no me lo ha dicho nadie más”, responde Cospedal, dando así a entender que, no solo ella, sino también Mariano Rajoy, estaba al corriente de todo. Además, la entonces número 2 del PP admite que —aunque entonces Bárcenas era una paria entre los populares al que se había dejado caer— Rajoy “no cortó las vías de comunicación” con Bárcenas, “por si acaso”. “De mí se fían lo justo porque soy una inflexible. Porque, como yo no tengo cadáveres, me puede dar por mandarlo todo a paseo y les dejo en la mierda”, asevera Cospedal. A lo que Villarejo replica: “Es así”.

Además, después Villarejo recomienda a Cospedal que hagan miembro del Cuerpo Nacional de Policía a Sergio Ríos, chófer de Bárcenas que habrían utilizado para espiar al tesorero, para así comprar su silencio y para no tener que pagarle los 2.000 euros mensuales provenientes de los fondos reservados que le habrían pagado por el servicio. Ríos, de hecho, entró en la policía en 2017.