La IX asamblea general del Partido Nacionalista Vasco (PNV), que se celebra en San Sebastián, formalizará este domingo el relevo en la presidencia del Euskadi Buru Batzar o ejecutiva del partido. Aitor Esteban, veterano líder de los nacionalistas vascos en Madrid, sustituirá a Andoni Ortuzar, que ocupaba la máxima responsabilidad en el partido desde el 2013. Pero los jeltzales aprovecharán también la cita congresual para renovar la estrategia y el ideario político. Así, la asamblea ha aprobado la ponencia política u hoja de ruta del partido, la cual reclama el reconocimiento de Euskadi como nación en el ámbito de la Unión Europea, así como impulsar el euskera y la cultura vasca como componentes de la identidad vasca "para reconocer y amparar la diversidad de su sociedad".
Los peneuvistas, que gobiernan en Euskadi con Imanol Pradales al frente de la lehendakaritza gracias a un acuerdo con los socialistas del PSE-EE y son socios de la mayoría de investidura de Pedro Sánchez en Madrid, culminan con esta asamblea su proceso de renovación de liderazgos y programa con la aspiración de mantener su histórica hegemonía politica, cuestionada por el ascenso de Bildu en las últimas elecciones al parlamento de Vitoria. Los abertzales de izquierdas lograron un inédito empate en número de escaños con los peneuvistas.
La exeuroparlamentaria del PNV Izaskun Bilbao ha coordinado la ponencia política de la asamblea, titulada "Euskadi, nación en Europa. Soberanía, identidad y objetivos políticos". El texto se estructura en cinco pilares básicos: el reconocimiento de Euskadi como nación en la UE y la institucionalización del derecho a decidir, en paralelo a la consecución de un nuevo estatus en la relación con el Estado español; un programa de mejora de la democracia; el compromiso con un desarrollo económico que haga viable en el futuro "la sociedad vasca del bienestar" y el "diálogo, el pragmatismo y los acuerdos" como método para alcanzar estos objetivos.
Reconocimiento de la autodeterminación
En la cuestión nacional, la ponencia rechaza "clonar miméticamente modelos del pasado", en referencia al Estado nación clásico, y sostiene que el reconocimiento a nivel europeo del concierto económico vasco y el convenio navarro, así como los mecanismos de cooperación con las macrorregiones "abren vías interesantes" para innovar. La ponencia refuerza el compromiso del partido con la propuesta de reglamento que patrocinó en su día en el Parlamento Europeo y la reivindica como hoja de ruta para ejercer "el derecho a la autodeterminación" en el nivel de la UE. El PNV lo considera "un ejercicio de innovación política, capaz de integrar en las estructuras comunitarias desde modelos autonomistas a nuevos Estados" que surjan de "procesos pacíficos" en el seno de los actuales Estados miembros de la UE.
El documento congresual compromete igualmente al PNV a "mejorar la democracia vasca". Por eso, la asamblea general del partido ha acordado que la acción política se basará en el "pragmatismo, la solidaridad, el pacto, la negociación y el respeto y reconocimiento de la diversidad", y la garantía de los Derechos Humanos. Al mismo tiempo, la formación nacionalista renuncia a "utilizar la polarización" en el debate político y aboga para combatir "la desinformación e impulsar la escucha activa, la proximidad, la transparencia y la participación ciudadana para contribuir al fortalecimiento" de la comunidad vasca.