Sílvia Orriols se siente más fuerte que nunca. La alcaldesa de Ripoll y líder de Aliança Catalana continúa en el cargo después de que Junts per Catalunya descartara sumarse a una moción de censura y de haber conseguido la aprobación automática de los presupuestos al no haber prosperado el acuerdo de la oposición para descabalgarla. Orriols considera que ha ganado un pulso político, y en el primer pleno municipal celebrado después del fallido intento de moción, la alcaldesa aseguró que "ahora se abre un nuevo escenario. Aprovechémoslo para empezar de nuevo". Una declaración de intenciones que acompañó con el anuncio de Aliança Catalana de que quiere modificar una veintena de puntos de la ordenanza de civismo para, entre otras cuestiones, prohibir el velo islámico en las escuelas públicas y equipamientos municipales. La propuesta no se llevó finalmente a aprobación porque después de un breve debate en el pleno, algunos grupos mostraron su desacuerdo y Orriols optó por permitir una discusión más detallada sobre los términos de las modificaciones propuestas, para buscar un mayor consenso y redefinir la propuesta antes de su presentación formal. Sin embargo, ¿pueden llegar a prosperar las intenciones de Sílvia Orriols?
"Aprobemos, y los tribunales ya dirán"
La propia alcaldesa sabe que su propuesta difícilmente prosperará en el tiempo, porque reconoce que no se pueden prohibir símbolos religiosos, como ella misma dijo en el pleno municipal de este martes, pero la iniciativa se enmarca en la voluntad nunca escondida de que su partido busca prohibir el velo islámico en todos los espacios públicos de Catalunya, incluyendo centras educativos, edificios gubernamentales, hospitales y otras instalaciones de acceso público. Orriols, que se ha declarado abiertamente islamófoba, quiere convencer a los grupos municipales con sus argumentos, y tirar por el camino de en medio, porque afirma que los consistorios sí que tienen potestad para aprobar ordenanzas. "Tenemos potestad para aprobar lo que queramos y, en todo caso, una vez aprobadas, los tribunales ya dirán si son de derecho o no". Es decir, Orriols pretende cambiar la ordenanza, y después, ya vendrá justicia.
Derecho a la libertad religiosa: artículo 16 de la Constitución
Pero los tribunales ya dejaron claro que los ayuntamientos no pueden aprobar lo que quieran. El Tribunal Supremo estableció en 2013, en un caso similar a Lleida, que los consistorios no tienen competencias para limitar un derecho fundamental como la libertad religiosa a través de una ordenanza municipal. Este derecho solo se podría alterar a través de una ley. El Tribunal Supremo declaró nula la ordenanza municipal aprobada por el Ayuntamiento de Lleida en octubre de 2010 que prohibía el uso del velo integral (burka y niqab) en los espacios públicos municipales por considerar que vulneraba el artículo 16 de la Constitución, que garantiza el derecho a la libertad religiosa, y determinó que los ayuntamientos carecen de competencias para limitar un derecho fundamental como la libertad religiosa, estableciendo que solo a través de una ley orgánica se podría regular o prohibir el uso del velo integral.
El Tribunal Supremo rechazó los argumentos del Ayuntamiento de Lleida y del Tribunal Superior de Justícia de Catalunya sobre la perturbación de la tranquilidad ciudadana y la seguridad pública. Esta sentencia, que también advertía del posible "efecto perverso" de la prohibición, que podría llevar al enclaustramiento de la mujer en su entorno familiar más inmediato, también sentó un precedente para otros municipios que habían aprobado o consideraban aprobar ordenanzas similares.
Los argumentos de Orriols
Orriols explicó que la propuesta que quiere presentar incluye "la prohibición de entrar con casco, pasamontañas o velo islámico en las instalaciones o aulas municipales por razones de seguridad y para evitar la discriminación de género". La alcaldesa, pues, pretende convencer a los grupos municipales de que hay que prohibir el velo, argumentando que esta medida es necesaria para prevenir la desigualdad de las mujeres. Por eso, la líder de Aliança Catalana considera que el velo islámico no es un símbolo religioso, sino una prenda de ropa "misógina y fundamentalista" que "vulnera los derechos básicos de las personas", y según Orriols, la prohibición es necesaria para "asegurar que todas las personas puedan ejercer sus derechos en un entorno libre de cualquier presión cultural o religiosa que imponga desigualdad, especialmente hacia las mujeres". En esta prohibición quedarían excluidos "los casos oncológicos o por razones médicas", y Orriols insiste en que la medida responde a la voluntad del consistorio de "garantizar la seguridad en los equipamientos públicos, y los derechos de todos los ciudadanos".
Pero más allá de que la medida pueda llegar a los tribunales, primero tiene que ser presentada, votada y aprobada por mayoría simple en el pleno municipal, y Orriols gobierna en minoría (6 concejales de los 17 del pleno). Y encontrará la oposición de formaciones como ERC, con la portavoz Chantal Pérez, que ha instado al secretario a elaborar un informe sobre "la legalidad" de este artículo, ya que considera que "vulnera varios preceptos, tanto legales como internacionales, así como normas europeas".
Prohibido jugar a pelota en plazas y calles
Las otras modificaciones de la ordenanza de civismo que quiere impulsar Orriols incluye otras medidas muy duras y restrictivas, como limitar las zonas donde las entidades y la ciudadanía puedan colgar carteles, la limitación del lanzamiento de petardos, la prohibición de jugar a pelota en plazas y calles del municipio, la prohibición de la venta de bebidas alcohólicas en el casco antiguo entre las ocho de la noche y las ocho de la mañana, o la restricción del uso de las lavadoras. Y todo ello en un clima que, tras el intento de moción de censura, ha dejado muy dañado "el trato personal" entre Orriols y el resto de las formaciones, como reconoció la propia alcaldesa.