Los confinamientos a gran escala, así como "otras medidas no farmacéuticas", han contribuido a reducir con éxito la transmisión del coronavirus y a controlar la expansión de la pandemia en Europa, evitando unas 3,1 millones de muertes, según revela un estudio que publica hoy la revista Nature.

La investigación, desarrollada por el Imperial College London, efectúa estimaciones sobre la reducción de la transmisión del virus a partir de una comparación de datos de 11 países europeos, entre ellos España, tomados hasta principios del pasado mayo. Hasta el 4 mayo, los investigadores calculan que esas medidas podrían haber salvado hasta 3,1 millones de vidas en esos países, mientras que la cifra en España se sitúa en torno a los 450.000, explican a Efe sus autores en una conferencia telefónica.

Adopción de medidas

Entre los días dos y 29 del pasado mes de marzo los países europeos comenzaron a adoptar "intervenciones no farmacéuticas", como el cierre de escuelas y confinamientos, para frenar la propagación de la COVID-19. Estas medidas, sostienen, tienen un impacto social y económico y, en consecuencia, será importante evaluar su eficacia para determinar qué vías de acción deberán seguirse en el futuro para mantener el control de la pandemia.

En este sentido, una estimación del número de reproducción -el promedio de casos secundarios que cada infectado puede llegar a transmitir- es una medida útil, pero su cálculo puede resultar complicado si se utilizan datos de casos, ya que es probable que no llegue a comunicarse una mayor proporción de infecciones.

Entre 12 y 15 millones de infectados

Estimaron que hasta esa fecha, entre 12 y 15 millones de personas en los once países analizados estuvieron infectadas por el coronavirus, entre el 3,2 y el 4 % de la población, si bien detectaron oscilaciones significativas entre distintos países.

La tasa más alta se ha registrado en Bélgica, donde estiman que el 8% de su población estuvo infectada, seguida por España con un 5,5%, lo que supone unos 2,3 millones de afectados, mientras que la más baja se detectó en Alemania, con el 0,85% de la población. El resto de países incluidos en el estudio son Austria (0,76%), Francia (3,4%), Dinamarca (1,0%), Italia (4,6%), Noruega (0,46%), Suecia (3,7%), Suiza (1,9%) y Reino Unido (5,1%).