La salida del confinamiento se hará entre algodones y con toda la cautela posible. Pedro Sánchez ha presentado este martes por la tarde el plan de desescalada para España, que se hará en cuatro fases y se alargará entre un mes y medio y dos meses. "Si tenemos que escoger entre prudencia y riesgo, siempre escogeremos prudencia", ha sentenciado el presidente. Durante la comparecencia, ha admitido que su equipo estudia la posibilidad de recoger la propuesta de la Generalitat de ordenar los permisos de salida por horarios.

Finalmente la Moncloa ha optado por una relajación gradual y asimétrica de la cuarentena. Eso sí, siempre bajo un único mando central que seguirá en manos del propio Sánchez, por eso pedirá una nueva prórroga del estado de alarma de 15 días más. El líder socialista ha reconocido ser consciente "del ansia para recuperar el ritmo de la vida cotidiana" de la ciudadanía, especialmente por parte de los más jóvenes. Ahora bien, ha advertido que "el virus sigue al acecho".

Sobre la gestión de los permisos de salida que ya se han empezado a autorizar, Sánchez ha admitido que "después de la experiencia del domingo el ministerio está estudiando la posibilidad de ordenar las salidas" por horarios, tal como piden Catalunya y otras comunidades autónomas. Ahora bien, no ha concretado todavía. Los detalles, dice, los dará a conocer los próximos días. Tampoco ha especificado si, como había prometido, se podrá empezar a hacer ejercicio al aire libre y pasear a partir de este sábado. Lo ha dejado en uno "en función de cómo evolucione" la situación.

Si bien ha evitado un tirón de orejas directo a todos los que se saltan las normas del confinamiento, sí que ha afirmado que "las conductas irresponsables van en contra de la sociedad".