Un estudio de la alianza Stool4TB, liderado por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) de la Fundación La Caixa, demuestra que el examen molecular de excremento (Xpert MTB/Ultra) podría mejorar la detección de tuberculosis en personas adultas con el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH). Hasta ahora la prueba más habitual era la recogida de esputo, una muestra que se obtiene tosiendo profundamente y expulsando una secreción producida en los pulmones, pero los infectados con VIH les cuesta mucho producir esputos y la prueba no es fiable. Por esta razón, en entornos con dificultades de diagnóstico como el África subsahariana, este nuevo método puede ser muy efectivo. Los resultados del estudio publicados en la revista The Lancet Microbe podrían suponer un “cambio de paradigma” en el diagnóstico de la tuberculosis en este sector de la población.

Estudio en África subsahariana

La tuberculosis, provocada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis, provocó 1,25 millones de muertes en 2023, el 13% de ellas tenían VIH. Actualmente, la principal estrategia diagnóstica de la tuberculosis se centra en las muestras de esputo. Hasta ahora, la Organización Mundial de la Salud (OMS) había recomendado este sistema, además de la detección de antígenos en orina (TB-LAM). Sin embargo, este tipo de diagnósticos se complica en determinados entornos, y no es del todo efectiva en personas con VIH. De hecho, a las personas con VIH les resulta difícil producir esputo. Más de la mitad de las que estaban en estado avanzado de la enfermedad no consiguen hacerlo. Además, en muchos casos, la concentración de bacterias en el esputo es tan baja que resulta indetectable.

Ante esta problemática, los investigadores del proyecto Stool4TB, financiado por EDCTP, propusieron utilizar una prueba molecular (llamada Xpert MTB/RIF Ultra), actualmente utilizada en muestras respiratorias, en muestras de excremento. Esta prueba ya se recomienda en niños a causa de la dificultad que les supone producir esputo. La investigación se llevó a cabo entre diciembre de 2021 y agosto de 2024 en centros médicos de tres países africanos (Eswatini, antigua Suazilandia, Mozambique y Uganda), y se reclutaron a 677 pacientes mayores de 15 años con VIH y sospecha de tuberculosis. Los participantes aportaron muestras de esputo, orina, excremento y sangre. Los resultados demostraron que la prueba de excremento tuvo una sensibilidad del 23,7% y una especificidad del 94%, en comparación con el estándar de referencia; en pacientes con linfocitos CD4 inferiores a 200 células por microlitro, la sensibilidad aumentó hasta un 45,5%. Precisamente, estos linfocitos son células del sistema inmunitario que se ven afectadas durante la infección por VIH, de modo que las personas con recuentos de CD4 por debajo de 200 son más propensas a desarrollar infecciones oportunistas como la tuberculosis.

La tuberculosis en poblaciones vulnerables

El doctorando en ISGlobal y en la Universidad de Barcelona, y primer autor del estudio, George William Kasule, ha explicado que “las personas que viven con VIH tienen un mayor riesgo de desarrollar tuberculosis pulmonar, pero el diagnóstico es especialmente difícil en estos casos a causa de la baja sensibilidad de las pruebas convencionales”. En este sentido, ha señalado que la variedad en las muestras obtenidas en el estudio “nos permitió comparar la sensibilidad y especificidad de la prueba Stool Ultra con un estándar de referencia microbiológico compuesto por tres pruebas recomendadas por la OMS: TB-LAM orina, cultivo líquido y Xpert Ultra a partir del esputo”. Por su parte, el investigador de ISGlobal y jefe de la Unidad de Vacunas y Respuesta Inmunitaria a Infecciones del Hospital Clínico de Barcelona, Alberto L. García-Basteiro, ha afirmado que los resultados del estudio “dan apoyo al uso de la prueba Stool Ultra como una herramienta complementaria para el diagnóstico de la tuberculosis en personas con VIH, particularmente en aquellas con fase avanzada de SIDA, donde el riesgo de tuberculosis es más alto”.

En concreto, la prueba Stool Ultra permitió identificar casos adicionales que no fueron detectados con TB-LAM, Ultra en esputo o cultivo bacteriológico. “En estos pacientes, en comparación con la población sin VIH, la sensibilidad de las pruebas habituales es mucho más baja. Sin embargo, en pacientes con SIDA avanzado, nuestros resultados muestran que la detección molecular en excremento no es menos efectiva que en esputo. Lo más relevante es que permite confirmar la enfermedad en muchos casos en que las pruebas respiratorias son negativas. Eso demuestra el potencial de esta muestra, quizás poco intuitiva, para el diagnóstico de tuberculosis en personas con VIH, especialmente cuando no se dispone de muestras respiratorias”, ha concluido García-Basteiro.