El marzo más lluvioso de lo que llevamos de siglo fue un bien de Dios para la sequía y los embalses de las cuencas internas de Catalunya, que llegaron al 60% de su capacidad por primera vez en tres años. ¡Y eso que estaban al 30% hace solo dos meses! A este ritmo, no debe faltar mucho para que el Govern acabe de levantar todas las restricciones. El aumento ha sido increíble y ha quedado bien registrado desde el espacio por la misión Sentinel-2 del programa Copernicus de la Unión Europea. Así ha estado el espectacular incremento de los pantanos catalanes en imágenes de satélite, captadas el 5 de febrero y el 1 de abril.
El pantano de Darnius Boadella (Alt Empordà) estaba solo al 16,9% el 5 de febrero, pero el 1 de abril había llegado al 62,6%. Esto es un incremento de 46,7 puntos porcentuales, en tan solo dos meses. Las imágenes de un día y del otro son absolutamente diferentes: en febrero se veía poco más que un hilo de agua, pero en abril está prácticamente lleno; y qué decir del paisaje, que se ha vuelto mucho más verde.
Más de lo mismo en el pantano de Sau (Osona), el más icónico del país, donde el aumento ha sido todavía más exagerado: del 6,3% el 5 de febrero, al 69,5% el 1 de abril. ¡Más de 60 puntos en dos meses! La iglesia ya vuelve a estar escondida, y ahora los turistas ya no van a hacer turismo de sequía: va a hacerse fotos con agua.
El embalse de Susqueda (Selva), en cambio, no ha cambiado mucho (del 40,1 al 43,5%). ¿Por qué? Porque recibe agua de Sau, que por motivos obvios no es que haya aportado mucha últimamente. Sí que destaca la conexión del pantano con el Ter, que dos meses atrás era imperceptible.
La misma historia de Sau y Darnius Boadella en el embalse de la Baells (Berguedà), que en febrero estaba al 55,2% de su capacidad y ahora está prácticamente lleno (97,6%) —un incremento del 42,4%—. El cambio es evidente. De hecho, hace unos días celebrábamos que rozaba el 100% de capacidad y que había multiplicado el caudal de salida, gracias a las lluvias de las semanas anteriores.
En el pantano de la Llosa del Cavall (Solsonès), el aumento también ha sido muy perceptible: del 33,7 al 54,3% (20,6 puntos más). Una imagen y la otra no tienen nada que ver.
La tendencia es igual en el embalse de Sant Ponç (Bages), el 5 de febrero se situaba al 53,2% de su capacidad. Dos meses después, el 1 de abril, había superado las tres cuartas partes de su total (76,5%). Esto son 23,3 puntos más.
El pantano de Foix (Alt Penedès) ya estaba muy lleno en febrero (89,2%), pero es que en abril ya ha superado el 100% de su capacidad. Sin embargo, es verdad que no es un cambio que se aprecie mucho (solo un 11,3% más).
El embalse de Siurana (Priorat) estaba pidiendo clemencia el 5 de febrero, cuando se situaba medio punto por debajo del 10%. El 1 de abril, sin embargo, había remontado hasta el 23,5%. Aquí sí que se nota mucho la diferencia, que es del 14%.
Finalmente, el pantano de Riudecanyes (Baix Camp) estaba al 23,7% hace dos meses y consiguió remontar por encima de la mitad (51,7%) —28 puntos de diferencia—. El cambio es muy claro sobre todo por allí donde recibe el agua. Hacía años que no se veían imágenes así!