Marta Castejón, una joven de Santa Coloma de Gramenet, estaba cenando este viernes por la noche en un restaurante de la zona noroeste de Marrakech, cuando, de repente, sintió que se movía el suelo. "¿Cómo puede ser que se mueva el suelo, si aquí no hay metro?", pensó. El temblor que inicialmente le recordó a aquel que se puede notar en algunas calles de Barcelona y del área metropolitana donde pasa el metro a poca profundidad, rápidamente fue además. Empezó a moverse la mesa, y el edificio, de gran altura, se balanceó. Marta, que como muchos otros turistas está estos días en Marruecos de vacaciones, estaba viviendo el terremoto más fuerte que nunca ha vivido el país norteafricano, y que ha provocado más de 2.000 muertos y de heridos. "Es de los peores momentos que he vivido nunca", ha explicado en conversación con ElNacional.cat.

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La experiencia de una joven en el terremoto: "Estaba paralizada"

El seísmo de magnitud 7 ha afectado especialmente al centro histórico de la capital marroquí, la Medina. La joven catalana se encontraba a unos 3 kilómetros de allí, cerca de los Jardines Majorelle, una zona donde no se han registrado heridos ni se han producido grados destrozos. Sin embargo, relata que en los momentos inmediatamente posteriores a la sacudida se vivieron momentos "de histeria y un gran agobio". El edificio del restaurante donde Marta cenaba con un amigo se movió con fuerza, y los comensales salieron rápidamente al exterior. Ella, sin embargo, explica que se quedó "en shock", y que no sabía como reaccionar. "Estaba paralizada", afirma. No era consciente de que estaba viviendo un terremoto, y fue su amigo quien la apremió para salir del restaurante.

En el exterior, empezó a darse cuenta de la situación, pero el panorama era desolador: "Se fue la luz y todo estaba a oscuras, la gente gritaba y lloraba muchísimo, había una histeria horrible". Marta explica que la sensación vivida fue "traumática" por el hecho de que el terremoto se escapa al control humano. "Piensas, esto se cae aquí encima y no lo puedes evitar". Decidieron volver al Riad donde se alojaban, y al llegar, los otros huéspedes, el dueño y los trabajadores se encontraban en el exterior, y todos juntos fueron a una plaza abierta en la que no hubiera muchos edificios por si se producían réplicas. Hacia las dos y media de la madrugada, finalmente volvieron al Riad a dormir.

Este sábado por la mañana, explica que todo parece aparentemente "en calma" en la zona donde se alojan. Se ha enterado de que hay un número de teléfono, tanto de la embajada española como de la Generalitat, disponible para llamar en caso de emergencia, pero ha decidido no llamar porque considera que su situación no es urgente. En su caso, el vuelo está previsto para el domingo por la mañana, y de momento, no se ha cancelado. Con todo, ante la incertidumbre y la posibilidad de una nueva réplica, se ha planteado marcharse en otro vuelo lo antes posible, pero costaban más de 800 euros y lo ha descartado.