A más explotación, más oferta, a más oferta, más caen los precios, y cuando más caen los precios, más sube el consumo. Esta podría ser la fórmula correlativa que explica que el consumo de cocaína haya aumentado, dejando de ser una droga urbana, para consumirse incluso en entornos marginales, desbancando incluso a otras drogas como la heroína entre las personas que se la inyectan. El indicativo de que eso es así, como explica El Periódico, es que la cocaína es la sustancia estupefaciente que más se inyecta en las narcosalas como las de la Mina o el Fòrum, consecuencia de que hay más cocaína por la sobreexplotación en principales países productores a escala mundial (Colombia, Perú y Bolivia). Este aumento ha puesto en alerta tanto a los estamentos policiales como a la comunidad médica en el ámbito toxicológico.

Cambios en la industria de la cocaína

Eso se produce porque ahora la industria de la cocaína ya no está en manos de los monopolios, sino que hay más diversificación y competencia, ha mejorado la producción y, aunque el gobierno colombiano, por ejemplo, ha conseguido disminuir los cultivos de la hoja de coca, se da la paradoja, desde hace unos años, que con menos coca se produce más cocaína. La caída de los precios que eso ha comportado un aumento de la oferta, y eso ha hecho que el consumo haya aumentado y también el número de personas que la consumen. En la actualidad, según el diario, el precio de la cocaína a gran escala ha pasado de pagarse de 33.000 euros el kilo hace más de un año a los actuales 18.000 euros, mientras que el precio de la cocaína en la calle es de unos 60 euros el gramo.

El 'tusi' y el éxtasis, en boga

Otro tipo de droga que también ha visto aumentado su consumo, sobre todo entre los más jóvenes, es la cocaína rosa o tusi, y uno de sus componentes, el éxtasis o MDMA. Son drogas que se consumen sobre todo en espacios de ocio nocturno, y los especialistas piensan que con la llegada de la primavera y de los festivales de música, con concentraciones de jóvenes, todavía se puede disparar más. Tal como pasa con la cocaína tradicional (la blanca, que se puede esnifar, pinchar o fumar), el tusi o cocaína rosa (se llama así por su color y textura en polvo) también ha visto cómo se ha incrementado su oferta, y es una droga muy fácil de conseguir.

Este estupefaciente, que cuesta en torno a los 100 euros el gramo, está formado por sustancias psicoestimulantes, como LSD o la ketamina, y una parte de MDMA o éxtasis. El pasado mes de febrero, esta droga de moda se hizo más 'famosa' por la muerte de un joven de Getafe que la ingirió en una bebida energética que contenía dos gramos de esta droga y sufrió una intoxicación mortal. El origen de su nombre está en la sustancia sintética 2cb, que en inglés se pronuncia tusibi, y fue creada en los años 70 por el científico Alexander Shulgin. Antes, la droga, originaria de los Estados Unidos, se importaba desde los Países Bajos, pero actualmente ya se produce en España, donde se han encontrado recientemente varios laboratorios, y su consumo se ha detectado especialmente en zonas de Madrid, Barcelona, Ibiza y Marbella.

La combinación de la ketamina o LSD con el éxtasis causa efectos alucinógenos y sensación de euforia. De esta manera, se genera la falsa sensación de control y de perfeccionamiento de las capacidades, cuando en realidad está en un estado de nerviosismo y de excitación elevado. Ahora, esta droga está estando combinada también con oxicodona, un fármaco que tiene unas características parecidas a la morfina y que sirve para el dolor.