Miles de personas han llenado varias calles de Barcelona este sábado por la tarde para reivindicar el derecho de la vivienda y reclamar una bajada de un 50% del precio de los alquileres. Los participantes han mostrado su rechazo a los fondos buitre y la especulación inmobiliaria a raíz de la convocatoria del Sindicat de Llogateres, que ha organizado movilizaciones similares a una cuarentena de ciudades del estado español. Según la Guàrdia Urbana, la manifestación ha contado con la participación de 11.000 personas, mientras que el Sindicat habla de 100.000. La portavoz Carme Arcarazo, ha denunciado que "los alquileres siguen por las nubes" y que "delante de eso los gobiernos no han hecho nada". "Los rentistas son culpables, pero los gobiernos son responsables". Arcarazo ha criticado que no se hayan regulado los alquileres de temporada y ha advertido que la crisis de la vivienda no es "un problema muy complejo" sino "un conflicto": "Solo organizándonos saliendo a la calle y plantándonos ganaremos".

Esta ha sido la segunda vez que el Sindicat organiza una protesta, después de la celebrada el 23 de noviembre del año pasado. En este sentido, la entidad ha avisado de que aquella manifestación "no era el final, sino el principio" y ha subrayado que no se trata "de salir un día en la calle". El Sindicat ha revelado que se han unido más de 4.000 entidades de diferentes ámbitos como la comunidad educativa; de colectivos feministas, sanitarios y ecologistas y de organizaciones como Bombers contra los desahucios. Arcarazo ha asegurado que la concentración de este sábado ha servido para dar importancia a los "protagonistas reales de la lucha por la vivienda". De hecho, han participado varios vecinos que han iniciado una huelga del pago del alquiler en varias promociones de La Caixa, los chabolistas de Montcada i Reixac y los inquilinos de un bloque organizado contra los alquileres temporales, entre otros.

Por su parte, Enric Aragonès, portavoz del Sindicat de Llogateres, ha destacado la resistencia de los vecinos de la Casa Orsola a ser desahuciados como muestra que "Barcelona es una ciudad que no se deja pisar". "La Casa Orsola es un bloque indesahuciable", ha dicho. Aprovechando la presencia de una gran multitud de manifestantes, Aragonès también ha destacado la importancia de defender la huelga de alquileres como "un acto de desobediencia, de revuelta," una prueba que "si dejamos de pagar, les cae el negocio", en referencia a los propietarios. "Acercaos a los sindicatos, uníos a vuestro bloque para que cada vez más inquilinos puedan ir a la huelga de alquileres", ha sentenciado el portavoz.

El Sindicat ha celebrado que desde la primera protesta del 23 de noviembre el número de afiliados ha aumentado un 25%, pasando de 4.621 a 5.711 personas. Además, han surgido nuevas organizaciones en València, Sevilla, Cádiz, Guadalajara y Asturias. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha sido objeto de críticas por "haber perdonado el 100% del IRPF del alquiler a los rentistas", hecho que, según el Sindicat, demuestra que "los responsables políticos no tienen ninguna intención de parar los pies al negocio inmobiliario".

Aparte del Sindicat de Llogateres, CCOO y UGT han participado en la manifestación porque consideran que la crisis de la vivienda afecta también al conjunto de trabajadores. "Sin pan y sin techo no se puede vivir", ha afirmado en declaraciones a los medios el secretario general de CCOO Catalunya, Javier Pacheco, que ha asegurado que "el movimiento por una vivienda digna es una ola que no tiene paro posible". "Igual que necesitamos un trabajo digno, necesitamos una vivienda digna", ha afirmado el secretario general de la UGT, Camil Ros, que ha reclamado "seguridad y estabilidad" en los alquileres, tanto con respecto a los precios como la duración.