Casi la totalidad de las mujeres que se dedican a la prostitución, el 94%, ven esta actividad como la única opción de supervivencia que tienen. Así se desprende de un estudio que presenta este miércoles la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), basado en entrevistas con 76 mujeres que han ejercido o ejercen todavía la prostitución en Catalunya. La investigación también señala que el 89% de las mujeres que han participado han intentado dejar la prostitución sin éxito. ¿El motivo? La precariedad de las otras alternativas de trabajo que tienen a su alcance, que les hace imposible mantener los ingresos que les proporciona la prostitución.
La investigación, titulada 'Mujeres cis y transexuales que practican el sexo de pago: involucración y consecuencias', se ha publicado en la Revista de Derecho Penal y Criminología y se enmarca en un proyecto financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades para varios estudios sobre la prostitución. El catedrático de Derecho Penal Josep Maria Tamarit, quien ha liderado el estudio, afirma que "es muy necesario hacer investigación en este ámbito porque es especialmente sensible a las concepciones basadas en estereotipos o posiciones ideológicas". "La visión que todas las mujeres que practican sexo de pago están explotadas se basa en un estereotipo y un reduccionismo, como lo sería también creer que todas las que se dedican a esta práctica lo hacen de forma plenamente libre. Tomar decisiones políticas a partir de este tipo de visiones es un error grave", precisa el académico.
El estudio apunta que la mitad de las entrevistadas consideran que el sexo de pago tendría que regularse, mientras que solo un 17% creen que se tendría que prohibir. Entre los motivos que aportan para la regulación, contemplan el hecho de "tener más protección y seguridad", y también "para que el dinero sea de la mujer", así como "para que lo acepte la sociedad" y las vea "de manera menos negativa". Tamarit asevera que a la violencia relacionada con la práctica del sexo de pago se añaden otras experiencias de victimización, como haber sufrido abuso sexual en la infancia o violencia en las relaciones de pareja.
Denominador común: casi todas han sufrido violencia
Los autores del estudio han entrevistado a 76 mujeres. La mayoría –un 84%– son de origen extranjero, principalmente de Latinoamérica –más de un 60%–, aunque hay algunas de países europeos, especialmente de la Europa del Este. La edad de las mujeres oscila entre los 25 y los 63 años, y un 75% tiene como mínimo estudios secundarios, un 20% ha completado el bachillerato y casi un 11% cuenta con formación universitaria. Un 30% de las entrevistadas se ha dedicado a la prostitución porque son víctimas de tráfico o explotadas; las otras se iniciaron por voluntad propia. Aunque la experiencia de las mujeres es muy diversa, sí que existe un denominador común: el 90% ha sufrido violencia —física, sexual o psicológica—, por parte de clientes, proxenetas o parejas.
Mujeres transexuales, un factor diferencial
Unas 26 de las mujeres entrevistadas eran transexuales y eso ha comportado particularidades en sus experiencias. Si en el caso de las mujeres no transexuales la motivación para involucrarse en la prostitución es predominantemente la necesidad económica después de un proceso de migración en el cual ven frustradas sus expectativas cuándo llegan a Europa, en las mujeres transexuales la decisión está relacionada, en muchos casos, con la voluntad de afirmación de su identidad sexual y con experiencias de tipo lúdico. En otros casos, también pesan las dificultades a la hora de encontrar trabajo a causa de la discriminación que sufren por su condición. Otra particularidad: el 61% de las mujeres transexuales empezó a trabajar en el sexo de pago cuando eran menores, mientras que en las mujeres cisgénero este porcentaje era del 20%.
Alcohol y drogas
También es común el consumo habitual de drogas vinculado a esta actividad. Así, un 67% había consumido drogas, y un 46% había sufrido alteraciones físicas o psicológicas que habían afectado a su salud a raíz de su ocupación. Entre los factores que las motivan a tomar drogas, hay la insistencia de los clientes o el uso de estas sustancias como mecanismo de huida o para gestionar el daño que les provoca la actividad. "El uso de alcohol y de drogas, especialmente de cocaína, se explica por la presión que ejercen algunos clientes, que buscan experiencias de sexo de pago y consumo. También pueden encontrar en la droga una manera de evadirse de la realidad", explica Tamarit.