Asfixia, nudo en la garganta, un cerebro que pesa 30 kilos. Una sensación de ahogo, de sentirse atrapado y de no poder más. Una losa de cemento cayendo encima o un abrazo de un oso siberiano. Si son emociones que uno siente a menudo es posible que haya un cuadro de depresión o de ansiedad. Seguramente una de las peores cosas que pueden hacer las personas que sufren esta situación es estar permanentemente leyendo libros sobre este tema o bien pasar eternas horas a las diferentes redes sociales absurdos por este tipo de contenido divulgativo y genérico. Quizás precisamente por este motivo, no paran de proliferar las propuestas de los psicólogos para dejar de hacerlo o incluso prohibirlo y la recomendación de los viajes, escapadas o excursiones a la naturaleza.

Y es que pasar tiempo a la naturaleza puede ayudar a aliviar el estrés y la ansiedad, mejorar el estado de ánimo y potenciar los sentimientos de felicidad y bienestar. Pasar tiempo en espacios verdes, proporciona beneficios al cerebro, tal como dice el portal Go red. Los destinos de naturaleza se han asociado siempre al aislamiento, tranquilidad, menos estrés, bonitos paisajes naturales y actividades físicas como el senderismo. Son lugares donde desconectar, escapar de la rutina y olvidarse del estrés, tal como constata el portal Booking. Y es que, según el portal Cempenta, nos ayuda a escucharnos a nosotros mismos. Los colores, los ruidos que podemos llegar a sentir perdidos en medio de árboles altos, arroyos y bosques estimulan la abstracción y facilitan la meditación. Precisamente por eso, detallan, ayuda a conectar con nosotros y reflexionar.

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Huir de los bucles y la fatiga emocional

Sin embargo, ¿qué es lo que tiene la naturaleza que nos va tan bien para desconectar y fluir? Tal como destaca National Geographic, en un plan sensorial, a los investigadores descubrieron que la inhalación de compuestos orgánicos volátiles como el limonero o el pineno mientras está en un bosque puede disminuir la fatiga mental, tuvieron un mejor rendimiento cognitivo y un mejor estado de ánimo. Llegados hasta este punto, alguien podría preguntarse qué se siente con la fatiga mental. Se trata de un estado de agotamiento extremo que se manifiesta mental y físicamente después de un estrés sostenido en el tiempo o acompañante determinadas alteraciones psicológicas, precisamente como la depresión o la ansiedad.

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El científico Gregory Bratman, de la Universidad de Stanford, ha encontrado evidencias en los diversos estudios sobre como la naturaleza afecta a nuestro estado de ánimo de alguna manera. En uno de sus estudios, publicado por la revista PNAS y de lo que se hace eco la Universidad Latina de América constata que la experiencia a la naturaleza reduce la rumiación y la actividad neuronal a la llamada corteza prefrontal subgenual. En este estudio, se examinó a los participantes después de una caminata de 90 minutos, encontrando que los implicados que caminaron en un entorno natural disminuyeron la rumiación (pensamiento repetitivo centrado en emociones negativas) exponencialmente, mostrando una mayor actividad en la corteza prefrontal subgenual, área del cerebro relacionada con enfermedades mentales como la depresión y ansiedad. Este hallazgo sugiere que la naturaleza puede tener impactos positivos importantes en el estado de ánimo y aspectos de la función cognitiva, incluso, un efecto amortiguador sobre la ansiedad.