Said Bengag, un hombre marroquí de 26 años que en 2023 fue detenido por la Policía Nacional española en Terrassa, en el Vallès, por su vinculación con el terrorismo yihadista, ha sido condenado a 30 meses de prisión por incitar a cometer atentados terroristas. La Audiencia Nacional ha confirmado que utilizaba su plataforma, con más de 400.000 seguidores en TikTok, para hacer propaganda terrorista. Además, usaba las redes sociales para justificar ataques como el asesinato del sacristán Diego Valencia en Algeciras, en enero de 2023, por parte de Yassine Kanjaa. Concretamente, y tras un acuerdo con la Fiscalía —que inicialmente pedía cuatro años—, este influencer yihadista ha sido condenado a dos años de prisión por un delito de enaltecimiento del terrorismo, y a seis meses más por falsificación de documento oficial.
El hombre, que tiene antecedentes por delitos comunes, vivía en un piso de la avenida del Abat Marcet de la cocapital del Vallès Occidental, y hasta allí fue donde la policía fue a detenerlo. Se instaló en nuestro país tras regresar al Estado. Aunque nació en Marruecos, y estuvo en Cataluña un tiempo, se marchó y vivió en un par de ciudades europeas, y en el momento de ser arrestado llevaba un año de vuelta en la zona de Barcelona y se había instalado en ese piso de Terrassa.
Said Bengag, que pronto saldrá de prisión —a principios de 2026 se agotará la condena—, difundió vídeos a través de las redes sociales Facebook, Instagram y, sobre todo, TikTok, en los que incitaba a hacer la yihad en zonas en conflicto, amenazaba con cometer atentados contra instituciones y llamaba públicamente al combate. En estos vídeos, detectados por la Comisaría General de Información de la policía española a partir de fuentes abiertas, también reclamaba imponer la sharía —la ley islámica— en los países europeos. Sus manifestaciones contra los colectivos judíos y LGTBI eran constantes, con comentarios amenazadores contra otros usuarios que no compartían sus opiniones, con un gran eco por su amplia audiencia.
Búsqueda de armas y chalecos antibalas
En los vídeos que publicó —y que precipitaron su detención— aseguraba que estaba dispuesto a emprender él mismo acciones terroristas en el Estado. Aun así, la sentencia de la Audiencia Nacional especifica que no llegó a cometer ninguna acción. En las grabaciones justificaba y glorificaba la yihad, animaba a llevar a cabo acciones violentas e incluso a morir como mártires en nombre del islam, contra Europa y por la recuperación del dominio árabe en España, el Al-Ándalus, a menudo acompañado de cánticos yihadistas.
Fue arrestado en su domicilio de Terrassa, donde durante el registro se localizaron varios dispositivos electrónicos que contenían más de 2.500 vídeos. Los analistas de la policía española confirmaron que, antes de ser detenido, había hecho varias búsquedas en Google para comprar armas blancas y de fuego —pistolas y fusiles de asalto—, así como chalecos antibalas con protección para munición de guerra y otros elementos susceptibles de ser utilizados en una acción terrorista.
El peligro de los lobos solitarios
Cabe recordar que uno de los grandes riesgos de este tipo de autoradicalización —lejos de mezquitas y completamente a través de internet— es la posibilidad de cometer acciones en solitario, sin estructura ni mando directo. Los grupos terroristas lanzan consignas genéricas que son asumidas por individuos conocidos como lobos solitarios, que actúan por su cuenta contra objetivos escogidos por ellos mismos, pero en la línea de los intereses de los grupos a los que se autoafilian, como Daesh o Al-Qaeda. En los últimos meses, Europa ha vivido varios incidentes protagonizados por personas que, de forma solitaria, han llevado a cabo ataques con armas blancas o con vehículos.