Las personas de edad avanzada vacunadas contra el herpes zóster tienen un 20% menos de riesgo de desarrollar la enfermedad del alzhéimer. Esta es la principal conclusión de un grupo de expertos de la Universidad de Stanford, en los Estados Unidos, después de analizar el historial clínico de 280.000 pacientes que durante el 2013 se vacunaron contra la infección vírica, que produce una dolorosa erupción cutánea.
La falta de dosis, el germen del hallazgo
El hallazgo se ha dado gracias a una casualidad. El año 2013, el gobierno del Reino Unido tomó una decisión ante la falta de dosis de la vacuna: solo se vacunarían contra el herpes zóster los galeses de 79 años. Siete años después de la inmunización, los investigadores detectaron que la vacuna no solo redujo la aparición del herpes en aproximadamente un 37% para aquellos que recibieron la vacuna, sino que también cayó en picado el número de casos de demencia.
Los autores del estudio, publicado en la revista especializada Nature, señalan que en el año 2020 una de cada ocho personas de un grupo de control de 280.000 pacientes, entre los cuales había vacunados y no vacunados de herpes zóster, había sido diagnosticada con demencia. La sorpresa fue que los que recibieron la inmunización contra el herpes zóster siete años atrás tenían un 20% menos posibilidades de desarrollar la enfermedad neurodegenerativa enfrente de los no vacunados. "Fue un descubrimiento realmente sorprendente encontrar esta señal protectora en la vacuna", afirma el autor principal del estudio, Pascal Geldsetzer, investigador médico de la Universidad de Stanford.
Las mujeres, las más inmunizadas
Además, descubrieron que las mujeres son las pacientes que más protegidas del alzhéimer salieron después de la vacuna del herpes. Un hecho que responde, explican los científicos, a que las mujeres normalmente generan una respuesta mayor de anticuerpos a la vacunación, y porque el herpes zóster es menos frecuente en hombres.
Hasta ahora, los estudios en el ámbito de la demencia habían tenido "un sesgo importante" porque lo que se valoraba era solo la vacunación. "Nuestro estudio tiene en cuenta este y otros factores por lo que es más sólido para extraer conclusiones", señala Geldsetzer. Ahora falta saber cómo la vacuna estimula el sistema inmunitario general, pero por eso se necesitarán recursos. "Hay que seguir profundizando en este hallazgo porque podría abrir vías de prevención importantes", concluye Geldsetzer.
El estudio constata la eficacia de la vacuna del herpes zóster utilizada en el 2013 en Gales, no la versión más actualizada que se ha utilizado los últimos años.