Hace casi cuatro años, Talkual, una empresa leridana que ha convertido la fruta que descartan las grandes cadenas de distribución en su objeto de negocio, sorprendía con unas singulares ofertas en las que, a cambio de entre veinte y treinta euros por compra, te traía hasta casa cajas con desde 7 a 15 kg de frutas imperfectas cada semana o cada quince días. Era, según explicaban los responsables del negocio, una manera nueva y distinta de otorgar valor a alimentos que, hasta entonces, se desperdiciaban y que, ahora y mediante este particular sistema de comercialización, nos ayudan a todos a llevar una alimentación más saludable. Visto el éxito, la empresa explora un nuevo nicho de negocio: las oficinas.

Fundadors de Talkual, l'empresa de Lleida que rescata fruita i verdura imperfecta

 

¿Salario emocional?

En no pocas empresas poner a disposición de todos los empleados y en el office frutas y otros productos saludables de manera gratuita se ha convertido en costumbre. En Talkual, conocedores de esta tendencia, han querido aprovechar también este nicho con una promoción singular: estos días, en Linkedin, y echando mano de personas que, como Tiago Santos, el general manager de la escuela Ironhack, han probado su fruta están animando a todas las empresas que lo deseen a encargar una primera caja de fruta y verdura imperfecta gratis. Las siguientes, si todo el mundo queda satisfecho, se pagan, pero resulta, sin duda, una interesante manera de abrir un nicho de mercado que puede ayudar a que la empresa crezca todavía más.  

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Casi un millón de kilos

Durante los más de tres años que llevan trabajando, en Talkual han comercializado más de 850.000 kg de fruta y verdura de estética no convencional. Lo hacen en cajas de tres tamaños: 7 kg sale por 19,18 euros, la de 10 kg por 23,99 y la de 15 kg, por 30.72. Con la fruta y verdura frescas a precios cada vez más altos en los supermercados estamos, sin duda, ante una opción a tener en cuenta. Igual que, como en su día cantaba Love of Lesbian, todos los raros fueron al concierto de un tal John Boy; deja ahora que otras raras (las frutas) vayan a tu casa o a tu oficina. No será un concierto, claro, pero sí un festival de colores y sabores. Y, encima, saludable.