Las abuelas siempre han sabido cómo aprovechar la comida y, aunque a veces sus consejos nos parecieran anticuados, la realidad es que muchos de ellos siguen funcionando a la perfección hoy en día. Uno de esos trucos que han pasado de generación en generación es el arte de recuperar una tortilla de patatas que ha quedado seca, un problema que muchos hemos experimentado tras guardar las sobras en la nevera. Esa tortilla que ayer estaba jugosa y perfecta, al día siguiente se convierte en un bloque seco y poco apetecible, perdiendo toda la melosidad que tanto nos gusta. Sin embargo, la solución es mucho más sencilla de lo que parece y, aunque hoy en día se haya olvidado un poco, las abuelas lo tenían claro: basta con guisarla con una salsa especial para devolverle toda su jugosidad y transformarla en un plato completamente nuevo. Este truco, que forma parte de la receta tradicional de la "tortilla guisada", es un método infalible para aprovechar la tortilla sobrante y conseguir un resultado espectacular.
Así puedes recuperar esa tortilla que se ha quedado seca
El proceso es bastante simple y no requiere más que unos pocos ingredientes básicos que solemos tener en la despensa. Con un poco de cebolla, ajo, perejil, unas hebras de azafrán, harina, vino blanco y agua, podemos preparar una salsa que hará maravillas con nuestra tortilla reseca. Primero, sofreímos la cebolla, el ajo y el perejil en una sartén honda con aceite de oliva virgen extra, removiendo bien para que los sabores se mezclen. Antes de que se doren, añadimos una cucharada de harina y la rehogamos, asegurándonos de que no queden grumos. Luego, incorporamos el vino blanco y las hebras de azafrán, dejando que la mezcla hierva unos minutos para que el alcohol se evapore y solo quede el aroma y el sabor intenso del vino.

Lo ideal es cortar la tortilla en porciones antes de sumergirla en la salsa
En este punto, es momento de añadir los dos vasos de agua y la sal al gusto, llevando todo a ebullición antes de colocar la tortilla dentro de la sartén. Para que el truco funcione bien, lo ideal es cortar la tortilla en porciones antes de sumergirla en la salsa, ya que esto permite que el líquido penetre en su interior y la hidrate completamente. Una vez hecho esto, bajamos el fuego, tapamos la sartén y dejamos que la tortilla se cocine a fuego lento durante unos 15 minutos. Después, retiramos del fuego y dejamos reposar otros 10 minutos, permitiendo que los sabores se asienten y la tortilla absorba bien la salsa.

El resultado es sorprendente: una tortilla que antes estaba seca y apelmazada, ahora es un plato jugoso, lleno de sabor y con una textura irresistible. No solo es una forma eficaz de evitar el desperdicio de comida, sino que además nos permite disfrutar de la tortilla de una manera diferente y deliciosa. Puede que hoy en día muchos prefieran preparar otra tortilla nueva antes que intentar recuperar la anterior, pero este truco demuestra que la cocina tradicional sigue teniendo mucho que enseñarnos. Al final, como siempre, nuestras abuelas tenían razón.