El creador de contenido @El as carnicero ha revolucionado la forma en que muchos compran carne con un consejo simple, pero efectivo para ahorrar dinero al comprar entrecot. En su cuenta de Facebook, explica que la mayoría de los clientes piden directamente el entrecot, sin darse cuenta de que hay una alternativa más económica. Su recomendación es clara: en lugar de pedir entrecot, solicita un chuletón y pídele al carnicero que lo deshuese. La diferencia de precio entre ambas opciones puede ser notable, ya que el chuletón, al venderse con hueso, suele tener un precio por kilo inferior al del entrecot ya preparado.

Cómo gastar menos al comprar entrecot

Sin embargo, una vez retirado el hueso, el resultado es prácticamente el mismo, pero a un coste menor. Esto se debe a que, en muchas carnicerías, el margen de beneficio es mayor en los cortes ya listos para cocinar, mientras que comprar la pieza entera permite aprovechar mejor el precio por kilo. Además, recuerda que el hueso que se retira del chuletón no se desperdicia, ya que se puede utilizar para preparar un caldo casero delicioso.


Según @El as carnicero, la clave está en confiar en el carnicero de confianza y pedirle que realice el corte adecuado. No todas las carnicerías aplican la misma estrategia de precios, pero en la mayoría de los casos, este truco supone un ahorro sin sacrificar calidad. Él insiste en que muchas veces pagamos de más por la comodidad de recibir el producto ya preparado, cuando una pequeña solicitud puede marcar la diferencia en el bolsillo. También menciona que es fundamental preguntar siempre el precio de ambos productos antes de decidir, para asegurarse de que la diferencia es significativa en cada compra.

El hueso del chuletón se puede aprovechar para hacer un buen caldo / Foto: Unsplash
El hueso del chuletón se puede aprovechar para hacer un buen caldo / Foto: Unsplash

Este método no solo es útil para el entrecot, sino que se puede aplicar a otros cortes de carne. Comprar piezas enteras y pedir que las dividan según las necesidades personales puede hacer que la factura final sea más baja sin perder calidad. Además, quienes disfrutan de la cocina pueden aprovechar esta práctica para obtener cortes personalizados y adaptarlos a sus recetas. En un momento en el que la inflación afecta a los precios de los alimentos, pequeños gestos como este pueden marcar una gran diferencia en el presupuesto familiar. Por eso, la próxima vez que vayas a la carnicería, recuerda este consejo: compra con inteligencia y haz que tu dinero rinda más sin renunciar a la buena carne.