La gelatina es un producto viscoso y bailongo, una sustancia a menudo utilizada en los postres que tiene una consistencia única y el sabor que quieras. La gracia de la gelatina es que la textura es la base para elaborarla del sabor que más te guste. Habitualmente se utilizan zumos de fruta, pero en realidad, puedes hacer gelatina de prácticamente cualquier alimento. Hoy te explicaremos cómo hacer una buena gelatina casera para disfrutar de uno de los postres más curiosos y divertidos de todos. ¡Coge papel y lápiz y no te pierdas ningún detalle de esta elaboración!
Cómo hacer gelatina casera
Para hacer la gelatina es imprescindible tener, valga la redundancia, láminas de gelatina neutra. A pesar de ser una receta casera, la textura de gelatina es difícil de conseguir sin un producto industrial. Es posible, pero el método de obtención no nos permitiría tener un producto sin sabor, ya que la ebullición de cartílagos y otros productos con colágeno daría como resultado una sustancia mejor para un caldo sabroso que para unos postres. Así pues, los ingredientes que necesitamos para hacer gelatina son:
Ingredientes:
- Entre 100 ml y 200 ml de zumo de fruta (limón, naranja, kiwi...)
- 350 ml de agua
- Entre 30 g y 70 g de azúcar
- 6 hojas de gelatina neutra
La cantidad de hojas de gelatina neutra es orientativa, ya que la medida más fiable siempre será la que recomiende al fabricante
Antes de empezar con la elaboración, hay que tener en cuenta un par de cosas sobre los ingredientes. Como en toda receta casera, las cantidades o tipos de ingredientes variarán al gusto. De entrada, la cantidad de zumo de fruta dependerá de cómo quieras de concentrada la gelatina. Siempre dependerá del tamaño de la fruta, pero con 3 o 4 piezas tendría que haber bastante. Por otra parte, la cantidad de azúcar también es orientativa; puedes hacer una gelatina sin azúcar o una que sea muy dulce. Por último, la cantidad de hojas de gelatina neutra también es orientativa, ya que la medida más fiable siempre será la que recomiende el fabricante.

Elaboración:
- Lo primero que tendrás que hacer es obtener el zumo de la fruta. Podrías utilizar zumo envasado, pero el resultado no tendría nada que ver con el zumo natural. Suele ser mejor utilizar frutas cítricas como el limón o la naranja, más fáciles de exprimir, pero puedes utilizar el zumo de la fruta que prefieras.
- Una vez obtenido el zumo, conviene pasarlo por el colador para retirar las impurezas. El objetivo es elaborar una gelatina fina, por lo tanto, aunque te guste el zumo con pulpa, para esta receta es mejor retirarla.
- Es momento de mezclar el zumo con el agua y el azúcar. Utiliza las cantidades que mejor se adapten a tus necesidades.
- Ahora, pon la gelatina en remojo y déjala el rato que indique el envase. Tanto el tiempo como la cantidad de gelatina dependerá del fabricante.
- Pon un tercio de la mezcla de zumo de fruta a calentar y cuando hierva retírala del fuego. Con la mezcla caliente, añade la gelatina remojada escurrida al bol y mézclalo para que se integre bien.
- Añade el resto de mezcla de zumo de fruta fría con la gelatina y la mezcla caliente, ponlo en moldes y deja que enfríe.
- Al cabo de unas horas tendrás una jugosa y divertida gelatina ideal para unos postres caseros diferentes.