La base de una pizza deliciosa es, sin duda, la masa. No importa cuán buenos sean los ingredientes del topping si la base no es perfecta. Hacer una masa de pizza casera no solo es sencillo, sino también muy gratificante, y la clave para lograr un resultado espectacular está en la elección y tratamiento de los ingredientes, así como en el proceso de fermentación.

Hacer una masa de pizza casera

Los ingredientes esenciales para una masa de pizza clásica son muy simples:

  • 500 gramos de harina de trigo de fuerza
  • 325 ml de agua templada
  • 10 gramos de sal
  • 7 gramos de levadura seca o 15 gramos de levadura fresca
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • Opcional: una pizca de azúcar para ayudar a activar la levadura
Activación de la levadura / Foto: Unsplash
Activación de la levadura / Foto: Unsplash

Lo primero será la activación de la levadura. Si usas levadura seca, es recomendable activarla primero. Mezcla la levadura con un poco de agua templada (no caliente) y una pizca de azúcar, y deja reposar unos 10 minutos hasta que veas burbujas en la superficie. Este paso asegura que la levadura está activa y lista para fermentar la masa. Después, mezcla de ingredientes secos: En un bol grande, tamiza la harina y agrega la sal. Si usas levadura fresca, desmenúzala en este punto y mézclala directamente con la harina. Este paso asegura una distribución uniforme de los ingredientes. Forma un volcán con la harina y en el centro agrega el agua con la levadura activada, junto con el aceite de oliva. Con las manos limpias o con la ayuda de una espátula, empieza a integrar la harina con el líquido poco a poco. Una vez que la masa comience a tomar forma, colócala en una superficie ligeramente enharinada y amasa durante unos 10 minutos. La masa debe volverse suave, elástica y un poco pegajosa al final. Para la fermentación, coloca la masa en un bol limpio y cubre con un paño húmedo. Déjala reposar en un lugar cálido durante al menos una hora o hasta que haya duplicado su tamaño.

Este proceso de fermentación es fundamental para desarrollar el sabor y la textura. Una vez que la masa haya fermentado, desgasifícala suavemente presionando con las manos. Luego divídela en porciones según el tamaño de pizza que quieras. Estira la masa con un rodillo o usando las manos para darle la forma deseada. Precalienta el horno a 250 °C (o lo más alto que pueda llegar tu horno). Coloca la masa estirada en una bandeja para pizza o en una piedra de hornear precalentada. Agrega tus ingredientes favoritos y hornea durante 10-15 minutos, hasta que los bordes estén dorados y crujientes.

Dejar reposar la masa / Foto: Unsplash
Dejar reposar la masa / Foto: Unsplash

Lograrás una masa de pizza que sabe de maravilla, crujiente por fuera y suave por dentro

Para una masa más sabrosa, puedes dejarla fermentar en la nevera durante 24 horas. Esto desarrollará sabores más profundos. El uso de harina de fuerza es clave para obtener una masa con buena estructura, pero si prefieres una masa más suave, puedes mezclarla con un poco de harina común. Siguiendo estos pasos, lograrás una masa de pizza que sabe de maravilla, crujiente por fuera y suave por dentro. ¡El secreto está en la paciencia y en la buena fermentación!