Comer pan en un restaurante parece una acción simple, pero según la experta en protocolo y creadora de contenido @nataliapierricentrodeimagen, muchos lo hacemos mal sin darnos cuenta. Lo que nos han enseñado sobre comer pan en los restaurantes no está en línea con las normas de etiqueta. El pan que nos ponen en la mesa no es para saciar el apetito, sino para limpiar el paladar entre platos, permitiendo disfrutar mejor de los sabores de la comida. Es un error comer pan nada más sentarse. Al hacerlo, corremos el riesgo de llenarnos antes de probar los platos que nos sirven, lo cual va en contra de las buenas costumbres gastronómicas.

El error al comer pan en el restaurante, según una experta en protocolo

Según Natalia Pierri, cuando nos sentamos a la mesa, la primera pregunta que nos surge es: ¿cuál es mi pan? La respuesta es sencilla: el pan se encuentra en el platillo de la izquierda, frente a tu lugar. Es importante no tocar el pan inmediatamente, ya que el protocolo indica que debe comerse después del entrante. El pan solo debe ser consumido una vez que nos hayan retirado el primer plato. Esto asegura que el pan sirva su propósito de limpiar el paladar para preparar nuestros sentidos para los siguientes sabores.


El proceso de comer pan también tiene sus detalles. Nunca se debe morder directamente el pan entero, sino que debe ser troceado en pequeños pedazos con las manos. Este gesto, además de ser más higiénico, es parte de la cortesía en la mesa. Si se desea añadir mantequilla al pan, se debe coger una porción del plato común y luego llevarla al propio platillo de pan para untarla. Nunca se debe coger directamente de la mantequilla del platillo usual con el pan, ya que esto va en contra de las normas de protocolo. Este pequeño gesto muestra atención al detalle y evita que se perciba como una falta de modales.

El pan es el de la izquierda, según el protocolo / Foto: Unsplash

Este comportamiento puede parecer trivial, pero seguir las reglas de etiqueta al comer pan demuestra educación y respeto por los demás comensales. Además, optimiza nuestra experiencia culinaria, permitiéndonos saborear cada plato sin distracciones. El pan, como componente de la comida, debe acompañar los platos en lugar de adelantar el apetito, brindando la oportunidad de disfrutar de una comida completa y equilibrada. Seguir este protocolo eleva la experiencia gastronómica, mostrando que no solo se valora el sabor, sino también el ambiente y la compañía. En resumen, el pan en la mesa tiene una función específica, y aprender a usarlo correctamente es parte de la sofisticación y el buen gusto a la hora de comer.