El aceite de oliva es un pilar fundamental de la dieta mediterránea. Se le atribuyen innumerables beneficios para la salud: es rico en antioxidantes, aporta grasas saludables y puede ayudar a reducir el colesterol malo. Sin embargo, muchas personas cometen un error que afecta sus propiedades. Usarlo a temperaturas demasiado altas puede degradarlo y hacer que pierda sus beneficios nutricionales. Aunque es un aceite resistente al calor en comparación con otros, tiene un punto de humeo limitado. Esto significa que, si se calienta en exceso, sus compuestos saludables comienzan a descomponerse y se generan sustancias que no solo eliminan sus propiedades beneficiosas, sino que pueden ser perjudiciales. Si bien es ideal para cocinar, es importante conocer hasta qué temperatura puede soportar sin alterarse.

El error que cometes con el aceite que lo hace menos saludable

El punto de humeo del aceite de oliva virgen extra ronda los 190-210°C, dependiendo de su calidad y pureza. Cuando se sobrepasa esta temperatura, el aceite empieza a descomponerse, perder antioxidantes y liberar compuestos dañinos. Este proceso puede provocar la aparición de radicales libres, sustancias que contribuyen al envejecimiento celular y pueden aumentar el riesgo de ciertas enfermedades. Además, la degradación del aceite hace que pierda su característico sabor y aroma, afectando la calidad de los alimentos cocinados con él.

Cuando sobrepasa los 200 grados puede liberar compuestos dañinos / Foto: Unsplash
Cuando sobrepasa los 200 grados puede liberar compuestos dañinos / Foto: Unsplash

Uno de los usos más problemáticos es la fritura a temperaturas excesivas. Muchas personas fríen alimentos con aceite de oliva sin controlar el calor, lo que provoca que este alcance su punto de humeo rápidamente. Cuando el aceite empieza a humear, significa que ha comenzado a descomponerse. En este punto, no solo ha perdido gran parte de sus beneficios, sino que también puede generar sustancias tóxicas, como la acroleína, que pueden ser irritantes para el sistema digestivo y respiratorio.

A ciertas temperaturas el aceite puede generar sustancias tóxicas

Para evitar este problema, lo mejor es controlar la temperatura de cocción. Si se usa para sofreír o saltear, es recomendable mantener el fuego a intensidad media y no dejar que el aceite llegue a humear. En el caso de las frituras, es preferible utilizar aceites con puntos de humeo más altos, como el aceite de girasol alto oleico. Sin embargo, si se quiere freír con aceite de oliva, es fundamental no superar los 180°C y no reutilizarlo en múltiples ocasiones.

El acite de oliva es muy sano en crudo / Foto: Unsplash
El aceite de oliva es muy sano en crudo / Foto: Unsplash

El mejor modo de aprovechar todas sus propiedades es usarlo en crudo. Aliñar ensaladas, agregarlo a tostadas o terminar platos con un chorrito de aceite de oliva virgen extra permite disfrutar de todos sus beneficios sin riesgo de degradación. Así se conservan mejor los antioxidantes y el sabor característico que lo convierte en un ingrediente único. Controlar la temperatura al cocinar con aceite de oliva es clave para asegurarse de que sigue siendo un aliado para la salud y no un riesgo innecesario.

Este artículo ha sido elaborado con la ayuda de ChatGPT y supervisado por un periodista de Elnacional.cat.