Cuando se habla de la patata, la mayoría piensa en su interior, suave y versátil para todo tipo de recetas. Sin embargo, lo que muchos no saben es que la parte que casi siempre se desecha, la piel, es una auténtica fuente de nutrientes. La cáscara de la patata contiene fibra, vitaminas y minerales esenciales que aportan múltiples beneficios para la salud. Mientras que el tubérculo en sí es conocido por su contenido en almidón y su poder saciante, la piel es la verdadera joya nutricional. En lugar de pelarlas y perder estos beneficios, se recomienda cocinarlas con su cáscara para aprovechar todo su potencial.

La parte del alimento que siempre desechas y es muy nutritiva

Rica en fibra y vitaminas, la piel de la patata contribuye a una mejor digestión y fortalece el sistema inmunológico. Su contenido en fibra favorece el tránsito intestinal y ayuda a prevenir el estreñimiento. Además, aporta una buena cantidad de vitamina C, fundamental para la absorción del hierro y el mantenimiento de un sistema inmunológico fuerte. También es una fuente importante de vitamina B6, clave en la regulación del estado de ánimo, ya que contribuye a la producción de serotonina y dopamina.

Patata, un superalimento / Foto: Unsplash
Patata, un superalimento / Foto: Unsplash

Otro de sus grandes beneficios es su capacidad para regular los niveles de azúcar en la sangre. Gracias a la fibra que contiene, evita picos de glucosa tras las comidas y ayuda a las personas con diabetes tipo 2 a mantener un mejor control metabólico. A esto se suma su potencial para reducir el colesterol, ya que su alto contenido en antioxidantes, como los polifenoles y glicoalcaloides, favorece la eliminación del exceso de lípidos acumulados en las arterias.

Su contenido en fibra favorece el tránsito intestinal y ayuda a prevenir el estreñimiento

La piel de la patata también puede contribuir a la prevención de enfermedades graves. Contiene fitoquímicos y ácido clorogénico, sustancias con efectos antioxidantes que ayudarían a combatir las células malignas sin dañar los tejidos sanos. Además, su contenido en potasio es clave para la salud cardiovascular, ya que ayuda a regular la presión arterial y reduce el riesgo de enfermedades del corazón.

Piel de patata / Foto: Unsplash
Piel de patata / Foto: Unsplash

Para aprovechar estos beneficios, es importante lavar bien las patatas antes de cocinarlas y eliminar cualquier parte verde o con brotes. Estas señales indican la presencia de solanina, una sustancia tóxica que puede causar problemas digestivos si se consume en grandes cantidades. Una vez limpias, se pueden hervir, asar o cocinar al vapor sin necesidad de pelarlas. Así, no solo se mejora el valor nutricional de los platos, sino que también se reduce el desperdicio de alimentos. Pequeños cambios como este pueden marcar una gran diferencia en la salud y en la sostenibilidad alimentaria.