Mont-ral, un pequeño pueblo de solo 185 habitantes en la comarca del Alt Camp, se ha convertido en el paraíso de las magdalenas en Catalunya. Gracias a su famoso obrador artesanal, El Forn de Mont-ral, este rincón escondido ha logrado atraer a visitantes de toda España que buscan degustar sus productos únicos.

El paraíso de las magdalenas está en Catalunya

El secreto de su éxito radica en la calidad de sus magdalenas, elaboradas con ingredientes locales y recetas tradicionales. Mariona Martí, ex copropietaria del horno, ha revelado que producen alrededor de 6.000 unidades a la semana, con una gran parte de la producción vendiéndose los fines de semana. Lo que comenzó como una pequeña tradición ha evolucionado en un fenómeno que atrae a turistas, ciclistas y excursionistas de diversas regiones, desde Girona hasta Teruel o Murcia.

Magdalena artesana / Foto: Unsplash

El Forn de Mont-ral no se conforma con las magdalenas tradicionales. Su catálogo incluye variedades innovadoras como las de mató con frambuesas o las de piña y coco. Además, sus productos se elaboran con harina de trigo y espelta integral ecológica, garantizando opciones para todo tipo de consumidores. Esta diversidad y calidad han permitido que incluso personas que no pueden visitar Mont-ral disfruten de sus productos a través de su tienda online.

Su catálogo incluye variedades innovadoras como las de mató con frambuesas o las de piña y coco

Además de magdalenas, este horno artesanal es famoso por sus coques, croissants y pan de masa madre, ofreciendo una experiencia gastronómica completa en un entorno natural privilegiado. Los productos pueden adquirirse en dos puntos de venta: el principal en Mont-ral, ubicado en el número 15 del Carrer Major, y otro en Prades, en el Carrer de la Muralla. Mientras que el de Mont-ral abre de jueves a lunes, el de Prades solo opera los fines de semana.

Magdalenas con arándanos / Foto: Unsplash

Pero Mont-ral no solo es famoso por sus dulces. Situado en el corazón de las montañas de Prades, este pueblo es un destino ideal para los amantes de la naturaleza. Sus paisajes montañosos, los ríos Brugent y Glorieta y su patrimonio histórico, como la iglesia de Sant Pere y el Molí del Fort en Farena, lo convierten en una escapada perfecta donde combinar aventura y gastronomía. Ubicado a 30 kilómetros de Tarragona, Mont-ral es accesible en coche a través de la A-27, aunque el transporte público es limitado. Aun así, para los amantes de la buena repostería y los paisajes naturales, el viaje merece la pena, especialmente para aquellos que busquen experiencias gastronómicas únicas.