Cada vez son más los restaurantes que hacen bandera de ofrecer productos de proximidad. Una tendencia al alza que pone en valor los productos locales y favorece el consumo de alimentos de temporada. Pero más allá de la fruta y la verdura, que tienen una estacionalidad más clara, en Catalunya tenemos un sector ganadero que produce carne de primera calidad y mantiene vivo un oficio tanto sacrificado como necesario. Para conocer más de cerca el origen de la carne catalana, hemos ido a Tremp para saber cómo es la vida de un ganadero del Pallars y de dónde sale la carne de proximidad que encontramos en los restaurantes.

Un rebaño de oveja autóctona

Gerard Cardona es uno de los pocos ganaderos jóvenes que queda en el Pallars. Nacido en Rivert, un pequeño pueblo junto a la Pobla de Segur, es hijo de campesinos y tiene un grado superior de ganadería y asistencia en sanidad animal. Tiene 33 años y hace 10 que se dedica profesionalmente a la ganadería. Con una granja en Rivert y otra en Santa Engràcia, al lado de Tremp, Gerard tiene más de 700 ovejas de raza Xisqueta y un centenar de cabras bajo su responsabilidad. Se trata de un rebaño de ganadería extensiva dedicado a la producción de carne; y la Xisqueta, además de ser autóctona, hace una de las mejores carnes del país. Pero producir carne de Xisqueta no es fácil, y menos en las circunstancias en que se encuentra el sector primario en Catalunya.

"En el campo trabajas todo el día, porque cuando no son las ovejas, es trabajo con el tractor, hacer papeles o recoger hierba"

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Gerard Cardona llenando los comederos en su granja de Santa Engràcia / Foto: Oriol Foix Duaigües

El día a día de un pastor

"Yo he tenido la suerte de poder hacer vacaciones y viajar, pero arañar una tarde o un fin de semana es muy difícil. En el campo trabajas todo el día, porque cuando no son las ovejas, es trabajo con el tractor, hacer papeles o recoger hierba". La jornada de Gerard suele empezar a las 7 h. Las ovejas son animales de costumbres y necesitan una rutina diaria muy marcada: a primera hora comen pienso, a media mañana salen a pacer y por la noche vuelven para dormir a cubierto. Y eso un día tras el otro, llueva, nieve o haga sol. Gerard se tiene que ocupar de dos granjas, pero por suerte cuenta con la ayuda de un trabajador. No es que cueste encontrar mano de obra; es que no hay", explica. Por eso es tan excepcional que pueda tener tiempo libre. "Burocracia hay en todas partes, pero si le sumas los herbívoros que se te comen el sembrado, el lobo que te viene a atacar, los problemas de mano de obra o la conciliación familiar, parece que los campesinos solo sepamos llorar. El sector no necesita solo cambiar una cosa; se tienen que cambiar muchas pequeñas cosas para poder conseguir un cambio mayor".

"Quedan más ganaderos mayores de 80 años que menores de 30. Y entre 30 y 40, te sabría decir solo cuatro"

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Gerard Cardona dando de comer a las ovejas en su granja de Santa Engràcia / Foto: Oriol Foix Duaigües

Uno de los problemas más graves que afronta la ganadería extensiva es la falta de relieve generacional. "Viendo cómo va todo, no creo que me acabe jubilando con ovejas. Quedan más ganaderos mayores de 80 años que menores de 30. Y entre 30 y 40, te sabría decir solo cuatro". Pero la ganadería extensiva no solo sirve para producir carne. Además de ofrecer un producto de calidad, "es una herramienta para luchar contra el cambio climático y el riesgo de incendios, fija gente en territorios que de otra manera estarían despoblados y mantiene vivo el mosaico de paisajes de montaña".

"Somos un orgullo de país y tenemos que conseguir que la gente de casa se lo crea"

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Vista del Pallars Jussà desde la ermita de Santa Engràcia / Foto: Oriol Foix Duaigües

Un proyecto para reavivar el sector

Pero entre tantos problemas, siempre hay esperanza. El proyecto Unaun es una iniciativa colectiva de ganaderos de extensiva de todo Catalunya que tiene como objetivo facilitar la venta directa de carne al consumidor final, especialmente en Barcelona. "Los ganaderos siempre nos quejábamos de que no teníamos tiempo para vender nuestro producto, pero con esta iniciativa hemos sumado esfuerzos por conseguirlo", explica Gerard. "Se trata de un proyecto abierto al cual se puede sumar todo el mundo que cumpla los requisitos. Cuantos más ganaderos seamos, más fuerza tendremos". Unaun se centra en los ganaderos de oveja Xisqueta, como Gerard, pero también en los de cabra Blanca de Rasquera y ternera Bruna de los Pirineos. "El sector primario en Catalunya somos la hostia; somos muy buenos con todo lo que hacemos. Podemos competir de tú a tú con todo el mundo del mundo en vinos, aceites, carne, cereal, fruta... No creo que haya ningún otro sitio en el mundo donde en tan poco territorio toquen tantos palos y lo hagan todo tan bien. Somos un orgullo de país y tenemos que conseguir que la gente de casa se lo crea".